La senadora María Fernanda Cabal y el presidente de Fedegán, José Félix Lafaurie, anunciaron su salida del Centro Democrático luego de cuestionar el proceso que eligió a Paloma Valencia como candidata presidencial, aunque ratificaron su respaldo a su aspiración y propusieron una escisión del partido.
La colectividad Centro Democrático atraviesa una nueva crisis interna tras la decisión de la senadora María Fernanda Cabal y del presidente de la Federación Nacional de Ganaderos, José Félix Lafaurie, de no continuar militando en el partido. La determinación fue comunicada mediante una carta enviada a la dirección nacional, en la que exponen una serie de cuestionamientos sobre el proceso interno de selección de la candidata presidencial.
La polémica se desató luego de que se conociera la misiva en la que Lafaurie detalla presuntas irregularidades en el manejo de encuestas y en la toma de decisiones internas que derivaron en la proclamación de Paloma Valencia como candidata. Según el dirigente gremial, existieron inconsistencias en los resultados iniciales, que habrían mostrado una amplia ventaja para Cabal, pero que posteriormente cambiaron sin una explicación clara.
Frente a estos señalamientos, el director del Centro Democrático, Gabriel Vallejo, respondió a través de su cuenta en la red social X que ya se había dado una respuesta formal a la carta. Vallejo recordó que una auditoría realizada por la firma Kepler concluyó que no se encontraron irregularidades en el proceso de la encuesta, respaldando así la legitimidad de la decisión adoptada por el partido.
No obstante, Lafaurie sostuvo que ni las encuestadoras ni la empresa auditora entregaron información completa, pese a la presentación de varios derechos de petición. En la carta también se menciona la participación del asesor político Lester Toledo, quien, según Lafaurie, habría anticipado desde España la victoria de Paloma Valencia, lo que incrementó las sospechas sobre un posible direccionamiento del proceso.
El documento también hace referencia a la participación de Miguel Uribe Londoño, a quien Lafaurie señala de haber contado con ventajas financieras y de no haber actuado en consenso con su familia política. Asimismo, se cuestiona el papel de la firma Atlas Intel y se mencionan presuntos intentos de compra de asesorías, hechos que, según el texto, habrían sido conocidos por la dirección del partido.
Otro de los puntos críticos expuestos se relaciona con una propuesta atribuida a Paloma Valencia para modificar las reglas internas, de modo que quien obtuviera el segundo lugar encabezara la lista al Senado. Dicha iniciativa habría sido negada inicialmente por el expresidente Álvaro Uribe, aunque posteriormente el proceso fue aplazado y el 15 de diciembre se anunció oficialmente a Valencia como candidata presidencial.
Pese a su salida del partido, Cabal y Lafaurie aclararon que su decisión no busca afectar el proceso interno ni la candidatura de Paloma Valencia. Por el contrario, manifestaron su respaldo a su aspiración presidencial, pero señalaron que no sienten garantías ni espacio político dentro del Centro Democrático para continuar su militancia.
Como salida política, ambos propusieron una escisión que permita a María Fernanda Cabal conformar su propia agrupación, de acuerdo con los estatutos del partido y las normas vigentes del Consejo Nacional Electoral. Lafaurie concluyó que existe una “certeza fáctica y moral” de que los resultados fueron adulterados y que su decisión responde a la necesidad de una salida digna tras años de militancia.































