Fernando Cano, un joven de Chaparral, Tolima, murió en medio de un combate en Ucrania, donde servía como militar extranjero. Su familia espera la repatriación del cuerpo mientras recibe acompañamiento de la Cancillería.
El municipio de Chaparral, en el sur del Tolima, atraviesa un profundo dolor tras confirmarse la muerte de Fernando Cano, un joven que había viajado a Ucrania para servir como soldado en el marco del conflicto armado que atraviesa ese país. Su deceso se habría producido durante un intenso combate, en circunstancias que aún no han sido oficialmente esclarecidas.
De acuerdo con versiones extraoficiales, Cano fue alcanzado por fuego enemigo en una zona de operaciones militares. Hasta el momento, las autoridades ucranianas no han revelado el punto exacto del enfrentamiento ni la unidad específica en la que se encontraba desempeñando sus funciones.
Amigos y familiares del joven aseguran que decidió salir de Colombia en busca de mejores oportunidades económicas. Vieron en su partida un acto de determinación para ayudar a sus seres queridos, motivado por la esperanza de encontrar en las filas del ejército extranjero una opción laboral estable.
Sin embargo, la crudeza de la guerra truncó sus sueños y apagó su vida de manera prematura. Para sus allegados, Fernando no solo era un hijo ejemplar y amigo leal, sino también un joven valiente que afrontó riesgos extremos con el propósito de labrarse un mejor futuro.
Actualmente, su cuerpo permanece en territorio ucraniano mientras se adelantan los trámites necesarios para su repatriación. Este proceso está siendo coordinado por la Cancillería de Colombia, que actúa como enlace con las autoridades del país europeo para garantizar un traslado digno y seguro.
La familia Cano, sumida en el dolor, ha recibido el acompañamiento de funcionarios diplomáticos, quienes también han ofrecido apoyo en la gestión documental y logística que implica el retorno de un connacional fallecido en el extranjero.
Chaparral, conocido por su historia y su gente trabajadora, se une en muestras de solidaridad hacia la familia. Vecinos y conocidos han manifestado su pesar y han organizado espacios de oración y homenaje en memoria del joven que perdió la vida a miles de kilómetros de su tierra natal.
El caso de Fernando Cano pone de relieve los riesgos a los que se enfrentan los colombianos que, en busca de un mejor porvenir, deciden enrolarse en conflictos armados fuera del país. Su historia queda como un recordatorio de las duras realidades que viven quienes persiguen sueños en medio de la guerra.































