Categoria Actualidad | Política

Publicado Ene 21, 2026

Congresistas del Tolima: cuatro años perdidos y pidiendo premio

El balance del paso de los congresistas del Tolima por el Congreso de la República, a pocos meses de terminar, es demoledor: irrelevancia, ausencia de gestión y una alarmante falta de resultados. Durante cuatro años ocuparon una curul, pero no ejercieron liderazgo, no defendieron una agenda regional clara y no dejaron ningún logro que justifique su paso por el Legislativo.

Mientras el país debatía reformas estructurales y decisiones claves para el futuro nacional, los congresistas tolimenses eligieron el camino más fácil: la oposición automática. Su papel se redujo a votar en contra de las reformas sociales y de la ley de financiamiento, sin propuestas alternativas, sin argumentos sólidos y, sobre todo, sin pensar en las necesidades reales del Tolima. Decir “no” fue su único aporte.

El general de tres soles del NO, fue el Representante a la Cámara Carlos Edwar Osorio Aguiar del Centro Democrático, prueba clara de la mediocridad y falta de argumento, en su  campaña de reelección dice “fuimos opositores al gobierno”, como si con eso lo volvieran a elegir.

Este mismo vicio lo utilizaron Gerardo Yepes, Delcy Isaza y Alejandro Martínez, del Partido Conservador, ni un alambre gestionaron para el Tolima, cobraron más de 50 millones al mes, solo por calentar silla.

Olga Beatriz González del Partido Liberal, los más visto que hizo en la Cámara, fue ingresar de gancho al presidente Petro al salón elíptico, como toda paisa puro bla bla bla, la única gestión que hizo fue puestos para sus hijos y para los amigos de sus hijos. Al menos algo consiguió.

Martha Alfonso, “La Profe”, del Partido Verde, no demostró, no aprovechó, no defendió, para ella, él NO, fue impecable, aunque como Olga B, votaron si las reformas.

Los senadores tolimenses hay que hacerles nota aparte, solo basta ir a los buscadores para encontrar a Oscar Barreto, como el más rico y el que menos asistió, los otros fueron prudentes pero de eso no vive el pueblo, estoy hablado de Miguel Ángel Barreto Castillo y Jahel Quiroga, porque Ana Paola Agudelo jamás utilizó las tractomulas del papá para cargar al menos un mercado en pandemia.

En fin, la bancada tolimense, no gestionó recursos, no impulsó proyectos estratégicos y no se les conoce una sola iniciativa de impacto que haya mejorado las condiciones del departamento. Su presencia en el Congreso fue burocrática, silenciosa y políticamente inútil. El Tolima, una vez más, quedó relegado mientras otros departamentos sí contaron con representantes activos y determinantes.

Lo más grave es que ahora, tras este periodo estéril, varios de estos congresistas pretenden volver a pedir el voto como si hubieran cumplido. No hay balances, no hay resultados, no hay autocrítica. Solo el descaro de querer repetir curul sin méritos, apelando a maquinarias y al olvido de los electores.

La política no puede seguir siendo un refugio para la mediocridad. El Congreso no es un club de opinión ni una trinchera ideológica vacía: es un espacio para gestionar, proponer y defender territorios. Quien pasó cuatro años sin hacer nada útil para el Tolima no merece otros cuatro años más.

Hoy la responsabilidad recae en los ciudadanos. Premiar la inacción sería condenar al departamento a seguir siendo un actor secundario en las decisiones nacionales. El Tolima necesita congresistas que trabajen, no figuras decorativas que solo aparecen en campaña y desaparecen cuando llega el momento de responder.

Lo importante en la parte final de este escrito, es que el gobierno nacional en cabeza de Gustavo Petro, y sin la bancada regional, financió directamente en el Tolima proyectos de inversión, solo es mirar para el sistema de salud, el ministro de esta cartera Guillermo Alfonso Jaramillo “Tolimense”, ya superó los 500 mil millones en equipos básicos, infraestructura y dotación. Sin intermediarios.

ElCorrillo.Co

Profesional en comunicación social