El descubrimiento del presbiterio original de la iglesia de San Lorenzo, sepultado desde 1985, marca un nuevo capítulo en la reconstrucción de la memoria de Armero. El proyecto, impulsado por la Curia, la Gobernación del Tolima y la Alcaldía, busca transformar el dolor en arte, historia y reflexión colectiva.
A cuatro décadas de la tragedia que borró del mapa a Armero, las ruinas de la iglesia de San Lorenzo han vuelto a revelar parte de su historia. Durante las labores de recuperación y conservación, los expertos hallaron el presbiterio original del templo, oculto durante 40 años bajo piedra y escombros. El hallazgo forma parte de un proyecto conjunto entre la Curia, la Gobernación del Tolima y la Alcaldía Municipal, que busca resignificar el sitio como un espacio de memoria y esperanza.
El descubrimiento fue posible gracias a un riguroso trabajo interdisciplinario que combinó investigación histórica, registro fotográfico y testimonios orales de antiguos habitantes de Armero. Según la especialista en conservación Catalina Prada Alvis, durante el proceso de limpieza se retiraron estructuras agregadas después de la tragedia, permitiendo redescubrir el corazón espiritual del templo: “Encontramos unas sorpresas maravillosas, entre ellas el presbiterio que estaba sepultado bajo piedra”.
El presbiterio, considerado la zona más sagrada de una iglesia, era el lugar donde se encontraba el altar mayor y desde donde el sacerdote presidía la misa. En San Lorenzo, representaba el punto de encuentro de la comunidad armerita, símbolo de fe y unión antes del desastre ocurrido el 13 de noviembre de 1985, cuando la erupción del Nevado del Ruiz sepultó la ciudad y a más de 25.000 personas.
Prada explicó que el objetivo del proyecto es consolidar las ruinas sin alterar su valor patrimonial ni su carga simbólica. “Interpretamos el sitio con respeto, preservando lo que podía mantenerse en pie. El propósito no es reconstruir, sino conservar la memoria material y espiritual de Armero”, afirmó la experta.
La intervención incluye una instalación artística contemporánea que evoca el antiguo retablo de la iglesia, permitiendo a los visitantes imaginar cómo era el templo antes de la tragedia. “Queremos que quienes lleguen hasta aquí puedan conectarse emocionalmente con la historia y sentir la fuerza de un pueblo que, pese a la pérdida, nunca ha dejado de recordar”, añadió Prada.
Como complemento al proceso de restauración, se habilitará una plataforma digital interactiva donde sobrevivientes, familiares y turistas podrán aportar recuerdos, fotografías o relatos sobre la vida en Armero. Esta herramienta permitirá construir una memoria colectiva y participativa en torno a uno de los episodios más dolorosos del país.
La restauradora destacó que los elementos incorporados son reversibles y legibles, lo que garantiza la preservación de la autenticidad de las ruinas. “Esta intervención puede retirarse en cualquier momento sin dañar el sitio, porque fue pensada desde la ética de la conservación y el respeto por la historia”, señaló.
El proyecto no solo busca rescatar los vestigios arquitectónicos, sino también rendir homenaje a las víctimas de la tragedia. “Esperamos que los visitantes cuiden este espacio, no solo la iglesia de San Lorenzo, sino todas las ruinas de Armero, porque son testimonio vivo de la memoria y la resiliencia de Colombia”, concluyó Catalina Prada Alvis.































