Aunque la cifra de personas desempleadas disminuyó en la capital del Tolima, también cayó el número de ciudadanos ocupados. Fenalco Tolima advierte que la ciudad aún no logra superar de manera sostenida la barrera de los 230.000 ocupados y reclama estrategias para generar empleo formal y permanente.
Las cifras recientes del mercado laboral de Ibagué volvieron a generar preocupación entre los sectores económicos de la ciudad, debido a una particularidad en el comportamiento del empleo. Aunque el número de personas que aparecen como desocupadas presentó una reducción, también disminuyó la cantidad de ciudadanos ocupados. Para Fenalco Tolima, esta situación requiere una lectura más profunda de los indicadores. El gremio considera que una menor tasa de desempleo no necesariamente significa que se estén creando más puestos de trabajo.
Daniel Felipe Orjuela, director de Fenalco Tolima, explicó que parte de la disminución del desempleo estaría relacionada con una reducción de la fuerza laboral disponible. Según el análisis presentado por el dirigente gremial, frente al mismo trimestre del año anterior, Ibagué registra cerca de 7.000 personas ocupadas menos. Esto significa que la reducción de los desocupados no estaría siendo acompañada por un crecimiento equivalente en el número de trabajadores. La dinámica evidencia dificultades estructurales del mercado laboral local.
De acuerdo con Orjuela, algunas personas que anteriormente se encontraban buscando empleo habrían dejado temporalmente de hacerlo. Dentro de este grupo podrían encontrarse amas de casa, padres de familia, emprendedores y vendedores informales que regresaron a sus hogares o suspendieron la búsqueda de oportunidades laborales. Al salir de la fuerza laboral, estas personas dejan de aparecer estadísticamente como desempleadas. Por ello, el comportamiento de este indicador debe analizarse junto con el número de personas efectivamente ocupadas.
Fenalco Tolima también puso la lupa sobre el comportamiento histórico de la ocupación en la capital musical. Según el análisis del gremio, desde 2007 hasta 2026 Ibagué no ha conseguido superar de manera sostenida la barrera de los 230.000 ocupados. Durante 2025 se habría registrado un pico cercano a ese nivel, pero el desafío ahora consiste en lograr que la ciudad avance hacia una etapa de crecimiento real. Para el sector empresarial, superar ese límite representa uno de los principales retos económicos de la capital.
Ante este panorama, Fenalco considera necesario fortalecer las estrategias destinadas a atraer inversión y ampliar la generación de puestos de trabajo formales y permanentes. Orjuela señaló que Ibagué y el Tolima deben ofrecer mejores condiciones para que nuevas empresas encuentren oportunidades de desarrollo en la región. Entre las alternativas mencionadas aparece el aprovechamiento de incentivos tributarios nacionales. El objetivo sería convertir esas herramientas en mecanismos para impulsar la inversión privada y la creación de empleo.
En ese contexto, el gremio destacó las posibilidades que podrían ofrecer las Zonas Económicas y Sociales Especiales, conocidas como ZESE. Según Fenalco Tolima, este tipo de incentivos podría contribuir a atraer empresas y capital privado hacia el departamento. El dirigente gremial recordó que mecanismos similares han favorecido anteriormente la llegada de compañías a la región. Por ello, planteó la necesidad de fortalecer las condiciones para que los inversionistas encuentren en Ibagué un territorio atractivo y competitivo.
Pese a las dificultades, Fenalco Tolima también destacó algunos resultados positivos en materia de empleo formal. De acuerdo con las cifras manejadas por el gremio, cerca de 5.000 nuevos puestos de trabajo formales se estarían generando, principalmente desde el sector privado. Sin embargo, el mercado laboral también presenta fuertes variaciones asociadas a la contratación pública. Los cambios en los procesos de vinculación estatal pueden provocar movimientos importantes en las estadísticas de ocupación de la ciudad.
Otro factor señalado corresponde a los periodos relacionados con restricciones en la contratación estatal y la Ley de Garantías. Según Orjuela, estas circunstancias pueden provocar que entre 5.000 y 6.000 personas vinculadas mediante contratos de prestación de servicios dejen temporalmente de trabajar durante periodos de dos o tres meses. Para Fenalco, el desafío no consiste únicamente en reducir la tasa de desempleo, sino en lograr que más ciudadanos permanezcan activos dentro del mercado laboral. La apuesta debe estar enfocada en empleos formales, estables y sostenibles para Ibagué.































