La representante a la Cámara Martha Alfonso Jurado cuestionó la forma en que es evaluada frente a sus colegas hombres y alertó sobre posibles sesgos de género en la política regional.
La representante a la Cámara por el Tolima, Martha Alfonso Jurado, lanzó fuertes críticas sobre lo que considera un trato desigual hacia su labor política, señalando la existencia de un “doble rasero” en la forma en que se juzga su desempeño frente al de sus colegas hombres en el departamento.
Durante su intervención pública, la congresista —conocida como “La Profe” por su trayectoria académica— cuestionó que su trabajo técnico en escenarios legislativos nacionales no reciba el mismo reconocimiento ni evaluación objetiva que el de otros dirigentes políticos.
Alfonso aseguró que ha sido objeto de cuestionamientos que, según ella, no se aplican a otros actores políticos, especialmente a hombres que ejercen funciones similares. En ese sentido, denunció que sobre su gestión recaen señalamientos de supuesta incapacidad sin un análisis riguroso de su trabajo.
“Se me juzgó con un rasero absolutamente distinto al que se juzga a los hombres”, afirmó la parlamentaria, dejando en evidencia lo que considera una práctica reiterada de deslegitimación hacia su liderazgo político en el Tolima.
La congresista también puso sobre la mesa el debate sobre la violencia política de género, una problemática que ha sido documentada en distintos escenarios nacionales y que, según su postura, sigue presente en dinámicas regionales.
Este señalamiento cobra relevancia en un contexto donde Alfonso ha tenido participación activa en debates de alto impacto, como las reformas estructurales del Gobierno Nacional, destacándose por su rol técnico en iniciativas como la reforma a la salud .
Además, su trayectoria ha estado vinculada históricamente a la defensa de los derechos de las mujeres y la formulación de políticas públicas en esta materia, lo que refuerza su postura frente a la necesidad de erradicar prácticas discriminatorias en la política .
El pronunciamiento deja abierta una discusión clave: si en el Tolima persisten sesgos de género en la evaluación del liderazgo político, un tema que podría incidir no solo en la participación de las mujeres, sino también en la calidad del debate democrático en la región.































