El presidente Gustavo Petro criticó la advertencia de un asesor de Trump sobre la participación de Bad Bunny en el Super Bowl 2026, calificándola como un acto de censura y una amenaza a la democracia global.
La controversia internacional por el anuncio de que Bad Bunny encabezará el show de medio tiempo del Super Bowl 2026 escaló hasta Colombia. El presidente Gustavo Petro reaccionó enérgicamente tras las declaraciones de Corey Lewandowski, asesor del Departamento de Seguridad Nacional de EE. UU. y figura cercana a Donald Trump, quien rechazó la elección del artista y advirtió que habría presencia de agentes del ICE en el evento deportivo.
Lewandowski consideró que la NFL enviaba un “mal mensaje” al elegir al puertorriqueño y reiteró su línea de persecución contra migrantes indocumentados, lo que desató fuertes críticas de sectores culturales y políticos.
Petro, a través de su cuenta oficial en X (antes Twitter), calificó lo ocurrido como un claro acto de censura contra el intérprete: “Significa censura a Bad Bunny”, escribió, señalando que el caso refleja una peligrosa tendencia mundial.
“El lector debe entender que están destruyendo la democracia en el mundo”, añadió el mandatario, advirtiendo que más allá de un artista en particular, el episodio constituye un atentado contra las libertades fundamentales que sostienen los sistemas democráticos.
La reacción del presidente colombiano se da en medio de un clima político polarizado en Estados Unidos, donde las políticas de control migratorio han sido centro de debate. Para Petro, este tipo de acciones ponen en riesgo no solo la libertad artística, sino también los principios de convivencia democrática.
En tono irónico, el jefe de Estado cerró su mensaje con una propuesta que llamó la atención: “Bonito sería un buen concierto de Bad Bunny en Colombia”, escribió, planteando al país como escenario de apertura frente a las restricciones en otros lugares.
El gesto de Petro fue interpretado como un respaldo no solo al artista, sino a la defensa de la libertad cultural y artística, un tema que ha sido recurrente en sus discursos internacionales. Su postura se suma a la de otros líderes y personalidades que han condenado la politización del espectáculo deportivo más visto del planeta.
La polémica ahora trasciende la música y el deporte para instalarse en el terreno político y diplomático, abriendo un debate sobre el poder de la cultura frente a los gobiernos y el papel de los Estados en la defensa de la libre expresión en escenarios globales.































