Las denuncias del concejal Andrés Zambrano sobre el proyecto hídrico que transformó el abastecimiento de agua en Ibagué provocaron una respuesta directa de la exgerente del IBAL, Erika Palma, quien defendió la ejecución de la obra y aseguró que hoy sus resultados se reflejan en miles de hogares con suministro continuo.
La controversia alrededor del proyecto hídrico que fortaleció el sistema de abastecimiento de agua en varios sectores de Ibagué volvió al centro del debate público, luego de los señalamientos realizados por el concejal Andrés Zambrano sobre su ejecución y resultados. Las declaraciones generaron reacciones inmediatas desde la administración municipal.
Frente a estas críticas, la exgerente del IBAL y actual gerente de proyectos de la Alcaldía, Erika Palma, respondió con firmeza y aseguró que existe plena tranquilidad por el trabajo adelantado. Según la funcionaria, la verdadera respuesta está en los hogares que hoy cuentan con agua potable de manera permanente, tras décadas de promesas incumplidas.
Palma sostuvo que los cuestionamientos surgen en medio de un contexto político sensible, en el que, a su juicio, se pretende confundir a la ciudadanía aprovechando coyunturas mediáticas. Recordó que durante años el proyecto fue señalado como un fracaso institucional, sin operación real y con millonarios recursos invertidos sin resultados visibles.
De acuerdo con la exgerente, esa situación cambió gracias a decisiones técnicas, administrativas y financieras que permitieron poner en funcionamiento una infraestructura largamente esperada, especialmente por comunidades que históricamente enfrentaron problemas de acceso al agua potable.
Durante sus declaraciones, Palma enfatizó que no teme a investigaciones ni a controles de los entes competentes. Aseguró que la administración actuó con responsabilidad y que los beneficios del Acueducto Complementario son verificables en la experiencia diaria de los usuarios.
La funcionaria insistió en que durante más de dos décadas se destinaron recursos a una obra que nunca entró en operación, convirtiéndose en un símbolo de frustración colectiva. Hoy, afirmó, existen centros de control, sistemas activos y ciudadanos que validan el impacto del proyecto con el servicio que reciben.
Palma recordó que el llamado “elefante blanco” figuró en listados departamentales y nacionales de obras fallidas, condición que, según dijo, fue superada con la entrega del segundo sistema de abastecimiento para la ciudad, asumido como un reto que otras administraciones evitaron.
Finalmente, reiteró su disposición a auditorías y procesos de verificación, señalando que el debate debe enfocarse en la garantía de servicios básicos, la transparencia y la continuidad de proyectos que mejoran la calidad de vida. Para la funcionaria, más allá del ruido político, los hechos concretos son los que hoy respaldan la transformación del suministro de agua en Ibagué.































