El departamento, que concentra el 85 % de los casos nacionales, fortalecerá los puestos de vacunación y controles viales con apoyo de la Fuerza Pública este puente festivo.
Ibagué fue el escenario de un encuentro interinstitucional de alto nivel liderado por la Secretaría de Salud del Tolima para frenar el avance de la fiebre amarilla. La reunión contó con la participación de los nuevos comandantes de la Policía y el Ejército, junto a mandatarios locales y gerentes hospitalarios. Actualmente, la situación epidemiológica es crítica, con un registro de 122 casos confirmados y 47 fallecimientos en el territorio. Ante este panorama, se acordó intensificar las acciones conjuntas para garantizar la seguridad y el acceso a los servicios de salud. Las autoridades subrayaron que el trabajo articulado es la clave para proteger la salud pública y generar confianza en la población. Esta alianza busca maximizar la cobertura vacunal en las zonas con mayor riesgo de propagación del virus. La prevención se ha convertido en la prioridad absoluta para salvar vidas tanto de residentes como de turistas. El compromiso estatal se refleja en la estrategia denominada «Salud y seguridad en el territorio 24/7».
La secretaria de Salud departamental, Katherine Rengifo Hernández, lanzó una alerta contundente sobre el impacto de la enfermedad a nivel país. Tolima hoy concentra la gran mayoría de los contagios nacionales, lo que exige medidas excepcionales de control sanitario. Entre las víctimas mortales se reportan visitantes que no contaban con el esquema de vacunación al ingresar a la región. Por esta razón, la funcionaria defendió la implementación de los denominados «retenes pedagógicos» en las principales vías. Estas paradas son consideradas un «pare por la vida», donde se solicitará formalmente el carné de vacunación a los viajeros. El objetivo es proteger a los ciudadanos y asegurar que nadie circule por zonas de riesgo sin el biológico. La vacuna se mantiene como el único método científico y seguro para prevenir el desenlace fatal de la infección. La vigilancia epidemiológica será constante durante el último puente festivo de la temporada de fin de año.
El respaldo de la Fuerza Pública será fundamental para la operatividad de estas medidas de control en el departamento. El coronel Arnold Esneider Pérez Linares, comandante de la Sexta Brigada, confirmó que sus tropas apoyarán las labores de prevención. El Ejército Nacional vigilará que los puestos de vacunación operen en condiciones óptimas de seguridad para el personal médico. Por su parte, el comandante de la Policía Tolima, Jhon Anderson Vargas Izao, garantizó el acompañamiento institucional permanente. La presencia policial será especialmente rigurosa en los corredores viales y puntos de mayor afluencia de personas. La articulación con los uniformados busca facilitar el acceso de la comunidad a la inmunización sin contratiempos. Se espera que el despliegue de seguridad disuada el incumplimiento de las normas sanitarias en las áreas críticas. La seguridad y la salud irán de la mano para enfrentar esta emergencia sanitaria sin precedentes locales.
La logística de vacunación se reforzará en municipios estratégicos identificados por su alta vulnerabilidad frente al brote actual. Los gerentes de los hospitales y secretarios de salud municipales se comprometieron a habilitar puntos en sitios de fácil acceso. Poblaciones como Melgar, Carmen de Apicalá, Cunday, Villarrica, Purificación y Ataco tendrán una programación especial de atención. Los ciudadanos podrán acudir por su dosis durante los días viernes, sábado, domingo y lunes del próximo festivo. Estos puntos estratégicos contarán con disponibilidad total del biológico para vacunar a quienes aún no han iniciado su esquema. La meta es cubrir al mayor número de personas en el menor tiempo posible para cortar la cadena de transmisión. Cada administración local deberá reportar diariamente los avances en las cifras de inmunización para ajustar la estrategia. La movilización de recursos técnicos y humanos será masiva para asegurar el éxito de la jornada maratónica.
La alerta epidemiológica ha motivado un llamado a la responsabilidad individual de los tolimenses y de quienes planean visitar el departamento. El hecho de que el 85 % de los casos nacionales se encuentren en el Tolima es una cifra alarmante. Las autoridades insisten en que portar el carné de vacunación es una obligación civil para transitar por zonas rurales. Los gerentes hospitalarios han manifestado su total respaldo para garantizar que el biológico llegue a los sectores más apartados. La prevención no solo depende de las autoridades, sino de la disposición de la comunidad para acercarse a los puestos. Los expertos recuerdan que la fiebre amarilla es una enfermedad grave que puede prevenirse con una sola aplicación. La articulación interinstitucional pretende que ninguna persona se quede sin la oportunidad de protegerse por falta de información. El Tolima se declara en estado de máxima alerta, redoblando esfuerzos para que no se registren más fallecimientos.
El plan operativo incluye la presencia de equipos de salud en las terminales de transporte y principales accesos municipales. Los secretarios de salud locales vigilarán que las condiciones de almacenamiento de las vacunas sean óptimas durante todo el puente. La estrategia busca crear una barrera sanitaria sólida que impida la expansión del mosquito transmisor hacia otras regiones vecinas. Se ha solicitado a los comerciantes y prestadores de servicios turísticos exigir también la constancia vacunal a sus clientes. La suma de esfuerzos entre el sector público y la Fuerza Pública pretende normalizar la situación de salud pública. El compromiso es innegociable: la prioridad absoluta es salvaguardar la vida de cada habitante del territorio tolimense. La confianza de la comunidad en el proceso es vital, por lo que se garantizarán entornos seguros y amables. Con estas acciones, el departamento espera reducir drásticamente el impacto de la alerta por fiebre amarilla esta semana.
Durante la reunión, se destacaron los esfuerzos permanentes que el departamento ha mantenido para educar a la población. No obstante, el incremento en la mortalidad ha obligado a pasar de la invitación a la exigencia del documento vacunal. La Secretaría de Salud continuará liderando el monitoreo de los 122 casos activos para brindarles la atención médica necesaria. Se espera que la coordinación con los nuevos comandantes de Policía y Ejército refresque las tácticas de control territorial. La sinergia entre los gerentes de hospitales y los alcaldes permitirá una respuesta rápida ante cualquier eventual nuevo brote. Las autoridades locales de Melgar y Carmen de Apicalá han redoblado sus esquemas debido a la alta carga turística. Se invita a la ciudadanía a denunciar cualquier irregularidad en el acceso a la vacuna en sus respectivos municipios. El trabajo de prevención será evaluado al término de la temporada festiva para determinar nuevas fases de acción.
Finalmente, las autoridades reafirmaron que la lucha contra la fiebre amarilla es una tarea que involucra a toda la sociedad. Los resultados de este plan de choque dependerán directamente del nivel de vacunación alcanzado durante los próximos cuatro días. Se mantendrán los canales de comunicación abiertos 24/7 para informar sobre la ubicación de los puestos de inmunización. El Tolima demuestra su capacidad de respuesta ante crisis sanitarias mediante la unión de todas sus fuerzas institucionales. La protección de la vida y el fortalecimiento de la prevención son el norte de esta administración regional. Ningún esfuerzo será escatimado para asegurar que los visitantes regresen a sus hogares sanos y con su vacuna aplicada. La «Tierra Firme» se mantiene firme en su propósito de erradicar los casos de mortalidad por esta enfermedad. El 7 de enero marca el inicio de una ofensiva sanitaria sin precedentes para el bienestar de todos.































