Las zonas verdes de la carrera Quinta resultaron afectadas tras la masiva asistencia al Desfile Nacional de San Pedro, reabriendo el debate sobre la protección del espacio público.
El Desfile Nacional de San Pedro, uno de los eventos más representativos del 52.º Festival Folclórico Colombiano, concluyó con un balance positivo en materia cultural y de asistencia. Sin embargo, al finalizar la jornada también quedaron evidentes los daños ocasionados en el ornato de la carrera Quinta, donde varios separadores y jardines resultaron deteriorados por la presencia masiva de espectadores que ocuparon las zonas verdes para observar el recorrido.
Durante el desarrollo del desfile, cientos de personas permanecieron durante varias horas sobre el césped de los separadores centrales, lo que provocó el aplastamiento de la vegetación y afectaciones en jardines que habían sido recuperados recientemente como parte de las labores de embellecimiento de uno de los principales corredores viales de la capital tolimense.
Con el propósito de evitar este tipo de situaciones, días antes del evento la Administración Municipal, en articulación con Ibagué Limpia, había instalado cintas amarillas para restringir el acceso de peatones a las zonas verdes. No obstante, la medida fue insuficiente, ya que gran parte de los asistentes ignoró la señalización y ocupó los espacios destinados a la protección del ornato.
Las imágenes registradas al término del desfile muestran amplios sectores de la carrera Quinta con el césped deteriorado, plantas aplastadas y jardines afectados por el constante tránsito de personas. La situación llamó la atención de ciudadanos que recorrieron la avenida después del evento y lamentaron el impacto ocasionado sobre un espacio que venía siendo objeto de mantenimiento durante los últimos meses.
Varios habitantes consultados manifestaron que, además de la falta de cultura ciudadana, se evidenció una debilidad en las medidas implementadas para proteger el espacio público. A su juicio, el uso exclusivo de cintas preventivas no fue suficiente frente a la alta concentración de público que asistió al principal desfile del Festival Folclórico Colombiano.
El caso volvió a abrir el debate sobre la organización de eventos masivos en Ibagué y la necesidad de fortalecer los mecanismos de protección del patrimonio urbano. Algunos ciudadanos consideran que para futuras ediciones será necesario instalar barreras físicas más resistentes, aumentar el número de gestores de convivencia y reforzar los controles para evitar que las zonas verdes sean utilizadas como graderías improvisadas.
Mientras avanzan las evaluaciones sobre los daños ocasionados, las entidades encargadas del mantenimiento del espacio público deberán intervenir nuevamente los separadores afectados para recuperar el césped, las plantas ornamentales y los jardines que hacen parte de la imagen paisajística de la carrera Quinta, uno de los corredores más importantes de la ciudad.
La situación deja como reflexión la importancia de combinar una adecuada logística con el compromiso ciudadano para conservar los espacios públicos durante las grandes celebraciones. Aunque el Festival Folclórico Colombiano volvió a reunir a miles de personas alrededor de la cultura y las tradiciones, el cuidado del ornato urbano continúa siendo uno de los principales desafíos para garantizar que este tipo de eventos se desarrollen de manera sostenible y respetuosa con el patrimonio de Ibagué.































