Categoria Actualidad | Política

Publicado Abr 18, 2026

En Alvarado todos quieren con el Pacto, pero pocos los elegidos

En las elecciones de Congreso 2026, el Pacto Histórico dejó de ser una expresión marginal en Alvarado y pasó a convertirse en una fuerza política imposible de ignorar. Más de 700 votos no solo marcan un resultado: marcan un punto de inflexión. Desde entonces, lo que se ve en el municipio no es casualidad, es política en estado puro.

Sectores que históricamente han representado posturas contrarias al proyecto del Gobierno Nacional especialmente desde el Centro Democrático y el conservatismo hoy aparecen en escenarios cercanos al Pacto Histórico. No como críticos, sino como asistentes, interlocutores o posibles aliados.

El contraste ideológico no es menor, es de hecho, el centro del debate. El caso de Jairo Carmona resulta particularmente llamativo, tras  haber respaldado en 2026 candidaturas del Centro Democrático y del Partido Conservador corrientes que han sido oposición frontal al petrismo, hoy se le ve participando en espacios cercanos al Pacto.

El giro no pasa desapercibido y deja una inquietud abierta: ¿convicción sobreviniente o simple lectura del nuevo mapa electoral?

En una línea similar aparece Andrés Urueña Ovalle, exalcalde que inició su trayectoria en el liberalismo y hoy figura del Partido Conservador. En las elecciones de Congreso de 2026 respaldó candidaturas de esa colectividad, alineándose con un sector distante del proyecto del Pacto Histórico. Ese tránsito entre orillas políticas del liberalismo al conservatismo y ahora con presencia en escenarios cercanos al Pacto no es menor y refleja una marcada capacidad para reubicarse según el momento político.

Su recorrido ha estado ligado a estructuras tradicionales y a la continuidad en el municipio. Sin embargo, su actual cercanía con sectores del Pacto abre una pregunta inevitable: ¿evolución política genuina o un nuevo movimiento de reposicionamiento?

Distinto es el caso del arquitecto Mario Andrés Ramos Pinzón. Proveniente del Partido Liberal, su respaldo a candidaturas liberales al Congreso y su cercanía con el exsenador Mauricio Jaramillo  referente de un liberalismo con puentes hacia sectores alternativos lo ubican en un terreno más compatible con el Pacto Histórico. Su resultado cercano a los 1.000 votos en el municipio no solo evidencia estructura, sino también coherencia dentro de ese espectro político.

Aquí no solo se están moviendo nombres. Se están reacomodando fuerzas y en ese reacomodo, el Pacto Histórico enfrenta una tensión que no es nueva, pero sí cada vez más evidente: crecer sumando sectores diversos o preservar una identidad política clara frente a quienes, hasta hace poco, representaban su contradicción.

Porque en política, acercarse no siempre significa coincidir mucho menos, significa pertenecer.

A nivel departamental, el Pacto Histórico continúa consolidándose como una de las principales fuerzas del Tolima. Con representación en la Cámara y con la mirada puesta en las elecciones territoriales de 2027, el desafío no será únicamente aumentar votos, sino definir con quién y bajo qué condiciones hacerlo.

En Alvarado, el mensaje es claro: el Pacto ya no es una opción secundaria, hoy, todos quieren estar ahí. La diferencia la que realmente importa no es quién llega, sino para qué llega.

ElCorrillo.Co

Profesional en comunicación social