La designación de Ricardo Orozco como nuevo presidente del directorio departamental conservador deja claro que el barretismo lo respalda sin importarle que esté siendo investigado y proceso por hechos de presunta corrupción y el tan renombrado cartel de la salud.
Para muchos fue una sorpresa, otros consideraron que estaba cantada la elección del exgobernador ayer en la mesa azul y pasa a ser el amo y señor del directorio conservador. El mismo senador Óscar Barreto fue quien propuso su nombre y por unanimidad el colectivo lo eligió presidente.
Lo que llama la atención, incluso para muchos de la interna barretista que le insistieron al jefe de la organización que no lo hiciera, es que Orozco está siendo investigado, incluso con denuncias soportadas por medios de comunicación regional, el exalcalde Andrés Hurtado y el mismo Ministerio de Salud que lo denunció ante la Fiscalía General de la Nación que ya emitió noticia criminal.
Empoderar a Ricardo Orozco, es hacer apología a la corrupción, según lo que insisten muchos. Es legitimar que los hechos, presuntamente, indebidos en los que incurrió el gobierno, son solo especulaciones y no una realidad judicial. Es una afrenta al ente investigador que tiene herramientas suficientes para procesar al exmandatario.
La Corte Suprema de Justicia ya inició las pesquisas en el departamento. Dos comisiones del alto tribunal ya han visitado hospitales de las tres redes y a la Gobernación del Tolima buscando pruebas o contrastar la información recibidas en varios folios de denuncias. Sin embargo, el barretismo consideró insulsas las investigaciones y procesos contra Orozco y como un desafío a la justicia, lo eligió presidente del máximo órgano colegiado del conservatismo departamental.
Es claro que, en todos los procesos, mientras Orozco no sea condenado, se presumirá su inocencia. Pero mientras no haya archivo de las investigaciones, él será procesado por esos aparentes hechos de corrupción que se censuran en la opinión pública y se debate insistentemente en las redes sociales.
Lo cierto es que ya Ricardo Orozco es el nuevo presidente del directorio departamental del Partido Conservador, sin ser trascendente su prontuario judicial. Aunque las decisiones que tome en la inmediatez no pesen, será quien deba ir al directorio nacional a conciliar la lista a Cámara de Representantes en la que Óscar Barreto ha dejado por fuera a José Elver Hernández, candidato de una estructura con la que él siempre ha tenido afinidad y necesitará si quiere ser nuevamente gobernador del Tolima, como ya se anuncia en cafeterías de la ciudad.
La pregunta que surge entonces es: ¿Sí fue una decisión acertada de Ricardo Orozco visibilizarse manejando las decisiones del directorio y poniendo en riesgo la relación con posibles aliados a Gobernación como lo es el gomezgallismo?































