Luego de varios días de protestas y bloqueos en regiones como Tolima y Huila, el Gobierno Nacional y los voceros del gremio arrocero alcanzaron un acuerdo clave que establece el precio de la carga de arroz paddy verde en $198.686. Con este compromiso, se levantan las manifestaciones y se normaliza la movilidad en los corredores viales afectados.
El Paro Nacional Arrocero que mantenía bloqueadas importantes vías del país llegó a su fin este jueves, tras un acuerdo entre el Gobierno Nacional y representantes del gremio arrocero, quienes venían exigiendo condiciones más justas para la comercialización de su producto.
Gobernadora del Tolima, Adriana Magali Matiz, confirma que se levanta el paro arrocero y los bloqueos.
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Uno de los puntos centrales del pacto fue la fijación del precio por carga de arroz paddy verde en $198.686, específicamente para los departamentos del Tolima y Huila, dos de las zonas más afectadas por las manifestaciones y al mismo tiempo, con mayor producción del cereal.
La ministra de Agricultura, Martha Carvajalino, indicó que este valor fue concertado con base en la estructura de costos de los pequeños y medianos productores, y se implementará mediante una resolución expedida por la Superintendencia de Industria y Comercio bajo el régimen de libertad regulada.
Las protestas habían causado impactos significativos en la movilidad, el abastecimiento de alimentos, el transporte de productos, e incluso en la atención médica, especialmente en el centro del país. Con el levantamiento de los bloqueos, se espera que las actividades vuelvan a la normalidad en las próximas horas.
El acuerdo también contempla mesas técnicas permanentes para abordar otros temas estructurales del sector, como el acceso a créditos, la tecnificación del cultivo y la regulación del precio en otras regiones del país donde el arroz también es producto base.
Si bien algunos líderes campesinos consideraron que el valor fijado aún no cubre en su totalidad los costos de producción, reconocieron que representa un avance significativo respecto al precio anterior que se negociaba con la industria privada.
El Gobierno, por su parte, insistió en que este acuerdo refleja su compromiso con el campo colombiano y abre una nueva etapa de concertación con los diferentes sectores agrícolas, buscando garantizar rentabilidad y estabilidad en el largo plazo.
Con la firma del acuerdo y la promesa de implementar medidas complementarias, se cierra una jornada de tensión social en el país, marcada por movilizaciones pacíficas, exigencias históricas del gremio y la búsqueda de soluciones concretas para el agro colombiano.































