El aumento del salario mínimo propuesto para 2026 ha desatado fuertes críticas desde gremios y centros económicos, quienes califican la cifra de «sinsentido» y advierten sobre sus posibles efectos negativos en la economía y el empleo. Expertos sugieren que el incremento debería ser de un solo dígito, dadas las proyecciones de inflación.
El anuncio de un incremento del 26,4% en el salario mínimo para 2026, propuesto por el gobierno a través del ministro de Trabajo, Antonio Benedetti, ha generado una intensa polémica en diversos sectores económicos. Desde Fenalco, el presidente de los comerciantes calificó la propuesta de “sinsentido”, advirtiendo que, en lugar de beneficiar a los trabajadores, podría agravar los problemas económicos del país.
Benedetti, en un video que ha circulado ampliamente, defendió la medida, subrayando la necesidad de aumentar el poder adquisitivo de los colombianos. Sin embargo, las reacciones de los gremios no se han hecho esperar. La Cámara de Comercio Colombo-Americana, a través de su presidenta María Claudia Lacouture, enfatizó que el salario mínimo no puede ser fruto de improvisaciones, sino que debe ser el resultado de un análisis técnico y serio.
En este sentido, Lacouture destacó que el salario mínimo es un elemento fundamental que no solo protege el ingreso de millones de hogares, sino que también establece el piso sobre el que se orientan los precios, los contratos laborales y el empleo en general. Por ello, la discusión debe ser llevada a cabo con responsabilidad y con base en datos que no pongan en riesgo la estabilidad empresarial ni el empleo formal.
Uno de los puntos más sensibles en el debate ha sido la relación entre el incremento del salario mínimo y las proyecciones inflacionarias. Según José Ignacio López, presidente de la ANIF, el aumento más adecuado para el país sería de un solo dígito, dado que se espera que la inflación cierre 2025 cerca del 5%. López agregó que vincular el aumento salarial con la campaña electoral es un error que podría tener consecuencias económicas adversas.
La Asociación Bancaria y de Entidades Financieras de Colombia (Asobancaria) también se ha pronunciado al respecto. Según su estudio más reciente, la inflación anual para octubre se ubicará en 5,41%, debido a varios factores, entre ellos, el aumento de los precios de los alimentos y algunos productos regulados. Asobancaria prevé que esta cifra podría reducirse a 5,1% para diciembre, lo que refuerza la idea de que un aumento salarial de más del 10% podría ser desmesurado en el contexto actual.
El gremio empresarial ha solicitado que la discusión sobre el salario mínimo se haga dentro de un marco de concertación y que se evite la política populista, que podría afectar negativamente tanto a trabajadores como a empleadores. De acuerdo con estos sectores, un aumento salarial excesivo podría llevar a un aumento de la informalidad laboral y a una mayor presión sobre las pequeñas y medianas empresas.
Por su parte, el gobierno ha insistido en que el ajuste al salario mínimo es una medida necesaria para mejorar las condiciones de vida de los trabajadores colombianos, especialmente de aquellos en sectores más vulnerables. Sin embargo, la falta de consenso en torno al monto ha puesto en duda la efectividad de las políticas públicas en este sentido.
Los próximos meses serán cruciales para determinar el rumbo de la discusión salarial. Expertos sugieren que el gobierno debe priorizar la estabilidad económica y buscar un acuerdo que contemple tanto la necesidad de proteger el poder adquisitivo como la viabilidad empresarial a largo plazo.































