El equipo del «Altísimo», aunque con gigante estructura económica y política, no pudo garantizar el triunfo en Coyaima y Melgar.
A pesar de tener la mayoría de alcaldías a su entera disposición, la Gobernación del Tolima, Cortolima y la Universidad del Tolima al servicio de las elecciones atípicas en Coyaima y Melgar, el barretismo no pudo mantener el poder en esas poblaciones donde había ganado en 2023 bajo su consigna de invertir para capitalizar, es decir, altos gastos de campaña para consolidar estructura y poder.
La no presencia del Senador Óscar Barreto en las campañas, no había generado sospecha alguna, porque todo su equipo de concejales, diputados, congresistas, funcionarios de las entidades que maneja desde su casa y su teléfono y en resumen, todo aquel que atiende sus instrucciones, estuvieron haciendo la labor proselitista para conseguir el triunfo en las urnas y mantener el poder en un municipio tan liberal como es Coyaima; y en donde las últimas tres elecciones había ganado su aliado Alejandro Martínez, Melgar.
Lo que informan en la interna es que su ausencia se debe a lo que le han insistido amigos, aliados y connotados abogados del país, entre menos figure, más rápido podrá lograr el archivo de todos los procesos que adelanta la Corte Suprema de Justicia en su contra. De hecho, esa estrategia ya tuvo resultados, logró que le engavetaran la investigación por el megacolegio de Saldaña que inauguró sin dotación y faltando a principios de planeación.
Otros aseguran que la condición de salud del exgobernador es preocupante y tiene a su primer anillo con los pelos de punta. Lo cierto es que, producto de su ausentismo, al igual que en el Congreso donde no asiste a las sesiones, les pasó una factura enorme: perdieron dos elecciones atípicas en donde esperaban consolidar votos para Santiago Barreto buscando la sucesión de la credencial al Senado de la República.
Sin Barreto no hay barretismo, aunque también ha quedado claro que es una organización, no frágil, pero sí vencible. En Coyaima se unió el famoso Todos contra Barreto y funcionó, le arrebataron el triunfo, a pesar de estar enfrentando una poderosa máquina de consecución de votos y con capacidad de reacción inmediata el día de los comicios. En Melgar, aunque no unidos, también lo derrotaron. Elección que le da mucho guayabo porque necesitaba a un Alejandro Martínez fortalecido y motivado buscando le endose los pocos votos que le quedan en el oriente a Santiago Barreto.
Barreto es un hombre solitario, por eso existe su organización, porque se dedica 100% a la política. Su vida social se reduce a espacios pequeños de esparcimientos con sus amigos y más cercanos colaboradores, el resto de su tiempo lo dedica de lleno a la actividad pública. Por eso cuando se ausenta, los resultados para su equipo arrojan nefastos resultados.
Claro que hay una crisis en el barretismo, por más que hagan publicaciones reflexivas llamando a la calma. Se evidencia que sin la presencia del máximo jefe conservador del Tolima, no hay cómo seguir creciendo y consolidando poder. Los demás actores que han sido protagonistas en los triunfos que golpean al barretismo, ahora tienen claro que si se unen, podrán derrotarlos en las regionales, donde el equipo del Senador busca mantener la gobernación del Tolima a todo costo, no está en sus planes entregar Cortolima, ganar la alcaldía de Ibagué, y mantener por lo menos 30 alcaldías municipales.































