El director de la Unidad Administrativa de Alimentación Escolar aseguró que los recursos para el Programa de Alimentación Escolar estaban disponibles, pero que la suspensión del servicio en Tolima obedeció a problemas de gestión y voluntad política.
El Programa de Alimentación Escolar (PAE) en el Tolima volvió a estar en el ojo del huracán tras la suspensión de seis días que dejó sin ración a miles de estudiantes del departamento. Aunque se habló de un déficit cercano a los 15 mil millones de pesos, la Unidad Administrativa de Alimentación Escolar (UAPA) desmintió esa versión y afirmó que los recursos estaban asegurados desde el inicio del calendario académico.
El director de la UAPA fue contundente al señalar que el problema no obedeció a la falta de dinero, sino a fallas administrativas. “El Gobierno Nacional giró oportunamente 60 mil millones de pesos, la Gobernación del Tolima cumplió con su parte y además destinó 8 mil millones adicionales, mientras que los municipios aún tienen alrededor de 6 mil millones disponibles en sus cuentas maestras”, precisó el funcionario durante su visita a Ibagué.
La polémica se agudizó porque los estudiantes y sus familias resultaron afectados de manera directa por la suspensión del servicio, pese a que los recursos estaban disponibles. “El problema no fue de plata, sino de gestión y voluntad política”, insistió el director de la UAPA, quien criticó que las demoras administrativas terminen afectando a los niños y niñas, cuando el PAE debería ser una prioridad inaplazable.
Uno de los puntos que más debate genera es el costo del complemento alimentario en el Tolima, el cual supera en 2 mil pesos la media nacional. Según explicó el director, al ser un programa descentralizado, cada entidad territorial debe justificar ese valor con estudios de mercado, garantizando que no existan sobrecostos y que el servicio se preste con criterios de transparencia y eficiencia.
El funcionario subrayó que con los aportes garantizados, el reto inmediato es asegurar la cobertura de los 180 días del calendario escolar, de tal manera que no se vuelvan a presentar suspensiones que afecten la nutrición de los menores. Además, reiteró que el objetivo a mediano plazo debe ser avanzar hacia la universalidad del PAE en el Tolima, llegando a todos los estudiantes que lo requieran.
Las críticas también apuntan a la planeación territorial, pues mientras la Nación y el departamento cumplieron con el giro de los recursos, algunos municipios no han ejecutado el dinero disponible en sus cuentas. La UAPA recalcó que esta falta de ejecución no solo retrasa el programa, sino que genera un impacto social negativo al dejar a niños sin su complemento alimentario diario.
La suspensión del servicio reavivó el debate sobre la necesidad de fortalecer los procesos de contratación y supervisión del PAE. Para la UAPA, es indispensable que las decisiones administrativas no se tomen a última hora, sino con planeación y responsabilidad. “No se puede poner en riesgo la comida de los estudiantes por errores de gestión”, advirtió el director.
Sectores sociales y comunitarios del Tolima expresaron su inconformidad, señalando que las demoras en el PAE representan una falta de compromiso con la niñez. Padres de familia, en varias instituciones educativas, reclamaron mayor control sobre el uso de los recursos y pidieron que se garantice la continuidad del programa sin interrupciones, independientemente de disputas políticas o administrativas.
El caso del Tolima se convierte en un llamado de atención nacional, pues refleja cómo los problemas de gestión pueden tener consecuencias directas en la población estudiantil. La UAPA reiteró que el dinero no puede ser excusa y que la alimentación escolar debe ser tratada como un derecho prioritario. “La alimentación de los niños no puede depender de retrasos administrativos ni de decisiones políticas de última hora”, sentenció el director.
Finalmente, el Gobierno Nacional anunció que reforzará la vigilancia sobre la ejecución de los recursos en el Tolima y acompañará a los entes territoriales en la implementación del PAE. El compromiso es garantizar que cada peso invertido se traduzca en raciones de calidad y en una cobertura efectiva. La expectativa de las comunidades educativas es que este episodio sirva como lección para que nunca más los estudiantes se queden sin alimento por fallas en la gestión pública.































