La senadora Aída Avella lanzó fuertes críticas al trabajo legislativo que se adelanta en el Congreso de la República. La parlamentaria denunció la existencia de lo que denominó “leyes basura”, normas que, en su concepto, no cumplen ninguna función real más allá de mostrar supuesta productividad ante la opinión pública.
Avella, con más de dos décadas de experiencia sindical y siete años de labor en el legislativo, advirtió que Colombia cuenta con millones de leyes vigentes, una cifra que calificó como “increíble” e inmanejable para la administración del Estado. “Tenemos el país en el mundo con más legislación”, enfatizó, al comparar con países como Alemania, donde apenas se aprueban unas siete leyes al año, pero con amplio debate social.
La senadora señaló que este fenómeno no solo genera confusión entre los ciudadanos, sino también un aparato institucional lento y burocrático. A su juicio, la multiplicidad normativa termina entorpeciendo la gestión pública, mientras la sociedad sigue enfrentando los mismos problemas sin soluciones eficaces.
Como ejemplo, citó la situación de la mujer, donde existen 137 leyes aprobadas y 218 en trámite, lo que considera un despropósito. “Si las mujeres vamos a cargar entre la cartera 300 leyes para mirar qué derechos tenemos”, ironizó, asegurando que debería existir una sola norma unificada que incluya las garantías y sus respectivas actualizaciones.
Avella insistió en que muchas de estas iniciativas legislativas terminan convertidas en “saludos a la bandera”, sin aplicación real ni beneficios tangibles para la ciudadanía. Según afirmó, en Colombia se ha creado la percepción de que un congresista es “mejor” en la medida en que radica más proyectos de ley, una práctica que, para ella, solo alimenta el show político.
La congresista hizo un llamado a repensar la función del Congreso, invitando a que se legisle con profundidad, responsabilidad y participación social, en lugar de multiplicar normas que, en sus palabras, “no sirven para nada”. Resaltó que un Estado eficiente no se mide por la cantidad de leyes aprobadas, sino por la capacidad de aplicarlas y hacerlas respetar.
En su crítica, también cuestionó la falta de honestidad en la política colombiana, señalando que muchos legisladores acceden al poder con prácticas cuestionables, mientras que su propia campaña se basa en la fuerza de la opinión pública. Para ella, la confianza ciudadana no se gana con papeles acumulados, sino con resultados visibles.
Finalmente, Avella expresó que Colombia requiere una reforma profunda en la forma de legislar, priorizando la calidad sobre la cantidad. “Lo que realmente necesita el país es una administración eficiente, no un cúmulo de leyes innecesarias”, concluyó, advirtiendo que de no tomar medidas, el sistema seguirá siendo un obstáculo para el desarrollo nacional.































