Entre 2024 y 2025 se reportaron aproximadamente 135 casos de fiebre amarilla en Colombia, con la muerte de 59 personas, en departamentos como Tolima, Huila, Cauca, Nariño, Putumayo, Caldas, Meta, Vaupés, Guaviare y Caquetá. El Ministerio de Salud advierte sobre riesgos de expansión geográfica de la enfermedad.
El brote de fiebre amarilla que afecta a varias regiones del país ha puesto en alerta al sistema de salud nacional. Según cifras recientes del Ministerio de Salud, entre los años 2024 y 2025 se han registrado unos 135 casos confirmados de la enfermedad, con 59 fallecimientos atribuibles a la infección, lo que evidencia una tasa de letalidad muy alta.
Los departamentos más afectados incluyen Tolima, Huila, Cauca, Nariño, Putumayo, Caldas, Meta, Vaupés, Guaviare y Caquetá, zonas en las que el virus ha logrado extenderse a territorios que tradicionalmente no se consideraban de riesgo. Este patrón de dispersión ha generado preocupación por el fortalecimiento de la vigilancia epidemiológica y la respuesta sanitaria regional.
El Ministerio de Salud ha llamado a intensificar las campañas de vacunación, especialmente en las poblaciones de riesgo que residen en estas regiones vulnerables. En los documentos oficiales se insiste en que la vacuna contra la fiebre amarilla es segura, gratuita y ofrece protección efectiva diez días después de su aplicación.
A raíz del aumento de casos y mortalidad, el Gobierno declaró una emergencia sanitaria nacional, con medidas que incluyen rutas de distribución de vacunas, fortalecimiento del control vectorial en áreas selváticas y selvoparánicas, e implementación de mecanismos de alerta en comunidades locales.
Una de las solicitudes urgentes del Ministerio es reforzar la vigilancia en primates no humanos, pues las epizootias (muertes de monos) en territorios cercanos han sido un signo temprano de circulación viral. Este tipo de vigilancia “silvestre” ayuda a identificar zonas con riesgo latente de transmisión hacia seres humanos.
Los expertos en salud pública destacan que la expansión del virus a regiones montañosas y de altitud media puede estar relacionada con los cambios climáticos y el aumento de la movilidad humana. Además, se prevé que lugares con cobertura vacunal insuficiente podrían convertirse en focos emergentes si no se toman medidas inmediatas.
El Ministerio también ha emitido una circular técnica que exige a los prestadores de salud reportar todos los casos sospechosos de fiebre amarilla con prontitud, activar protocolos de atención hospitalaria y garantizar el acceso oportuno a los servicios en territorios de difícil acceso.
Ante esta situación, las autoridades insisten en que la población consulte su esquema de vacunación, especialmente quienes vivan o viajen hacia zonas de riesgo. La vacunación temprana, el control de mosquitos y la vigilancia comunitaria son, por ahora, las armas más efectivas contra esta enfermedad potencialmente mortal.































