El municipio de Fresno, Tolima, enfrenta graves afectaciones por los vendavales y lluvias que han azotado la región, dejando más de 200 familias damnificadas, con viviendas y cultivos dañados. El alcalde Carlos Quiroga pidió refuerzos preventivos ante la posible intensificación de las lluvias en lo que queda del año.
Fresno, ubicado al norte del Tolima, está atravesando una grave crisis debido a los intensos vendavales y lluvias que han afectado tanto zonas rurales como urbanas. Según el alcalde Carlos Quiroga, más de 200 familias han sido damnificadas en lo que va del año, debido a los fuertes vientos que han dañado viviendas, cultivos y vías principales.
El mandatario local explicó que las emergencias han sido variadas, con techos de casas desprendidos, vías rurales deterioradas por deslizamientos y cultivos de plátano destruidos, un producto clave para la región. “Las consecuencias del clima han afectado fuertemente a nuestra población, con la mezcla de periodos de sequía seguidos por lluvias torrenciales que intensifican los daños”, afirmó Quiroga.
Ante esta situación, la administración municipal ha respondido con recursos propios, apoyándose también en la maquinaria amarilla enviada por la Gobernación del Tolima y compartida con Mariquita, para atender los puntos críticos y limpiar las vías rurales afectadas por deslizamientos de tierra.
Las autoridades han indicado que las emergencias continúan afectando la movilidad en algunas zonas del municipio, lo que dificulta las labores de atención y apoyo a las familias damnificadas. El alcalde pidió a la comunidad reforzar las medidas de prevención ante las posibles intensificaciones de las lluvias en los próximos meses.
“La situación podría empeorar debido a que aún faltan tres meses del año, y es probable que las lluvias sigan aumentando. Insto a la población a que mantenga la calma, pero a la vez refuerce las medidas preventivas”, indicó Quiroga.
Además de la infraestructura, los agricultores se enfrentan a una difícil situación, pues muchos cultivos de plátano, que son vitales para la economía local, han sido destruidos. La pérdida de cosechas ha dejado a muchas familias sin ingresos, lo que ha incrementado la vulnerabilidad social y económica de la región.
En respuesta a esta crisis, el gobierno local ha realizado un llamado a la solidaridad y la cooperación para gestionar ayudas externas, tanto de organismos nacionales como internacionales, para poder hacer frente a las secuelas de estos fenómenos climáticos.
La comunidad ha comenzado a organizarse para ayudar a los más afectados, brindando apoyo en la reparación de viviendas y el cultivo de nuevas cosechas. Sin embargo, la incertidumbre sobre el futuro de los fenómenos climáticos mantiene a la población en alerta.































