Categoria Política

Publicado Sep 14, 2024

La Ambición Política en el Tolima de «El Altísimo»

El Departamento del Tolima se encuentra en el centro de un intenso conflicto político que solo ha producido hambre, pobreza y miseria. Esta aseveración tiene un protagonista: el senador conservador Óscar Barreto Quiroga, más conocido en la región como «El Altísimo». Destacándose por su voraz ambición que traspasa todas las barreras, Barreto es una figura clave en la política regional. Ha llevado su apetito de control a todos los niveles, buscando consolidar una hegemonía casi absoluta en la región, sin importar pasar por encima de sus oponentes y partidos políticos.

La estrategia de Barreto ha sido sistemática, con un enfoque que abarca todos los rincones del poder en el Tolima. Tras lograr el control en la gobernación y en 31 alcaldías en las pasadas elecciones, así como en Cortolima y otros monopolios, su objetivo actual es asegurar 4 representantes a la Cámara y conservar el Senado con su sobrino Santiago Barreto.

La alcaldía de Ibagué sigue siendo el único cargo importante que aún no ha logrado conquistar, pero ya tiene a «Los Bolívar», Jorge y el billete, para conseguirlo.

En su búsqueda de alcanzar más objetivos de poder, Barreto ha invertido millones en campañas políticas. Estas inversiones masivas han estado dirigidas a ganar la alcaldía de Ibagué, el control de la gobernación y asegurar su posición en el Senado y la Cámara de Representantes. A pesar de la magnitud económica, el impacto en la región ha sido desalentador: El Tolima sigue sumida en el atraso, con pocos signos de desarrollo, como lo demuestran los más de 90 elefantes blancos denunciados y la aparente inacción de los organismos de control.

La ambición de Barreto no ha estado exenta de conflictos con otros partidos políticos. Su disposición a sobrepasar a sus rivales es implacable: primero los forma y después los destruye, o los arrodilla. Aunque no logró hacer esto último con el exalcalde de Ibagué, Andrés Fabián Hurtado, quien es hoy su máximo crítico, a pesar de que lo ayudó a llegar a la alcaldía, obligando a su primo José Barreto a renunciar. Hurtado Barrera, ya en campaña rumbo a la gobernación, no pierde oportunidad para criticar a Barreto en cada municipio que visita.

El impacto en la diversidad política regional ha intensificado las tensiones en el área. Este enfoque implacable genera preocupaciones sobre el equilibrio democrático en Tolima y plantea dudas sobre el futuro de la representación política y la pluralidad en la región. En otras palabras, «El Altísimo» parece querer eliminar a los demás partidos políticos.

El camino de Óscar Barreto hacia un control total sigue dejando al Tolima en un estado de estancamiento, mientras que sus inversiones millonarias en campañas parecen más una estrategia para consolidar su dominio que un esfuerzo por promover un verdadero desarrollo regional.

ElCorrillo.Co

Profesional en comunicación social