Después de haber designado como presidente del directorio departamental conservador a Ricardo Orozco, procesado por hechos de corrupción y ser, presuntamente, el líder del cartel de la salud, ahora toca fondo el equipo de Oscar Barreto, designaron a un condenado exacalde que paga su condena, como gerente de la campaña de Santiago Barreto y Gerardo Yepes.
Tocar fondo en los escenarios morales y éticos, no es lo que preocupa o altera a Óscar Barreto quien a todo costo, sin importar lo que haya que hacer, elegirá a su sobrino para entregarle credencial en el Senado y reelegirá a su súbdito, Gerardo Yepes, para eso, ha nombrado a Ricardo Orozco en el directorio del Partido Conservador y ahora a Carlos Evelio Herrera, exalcalde de Villahermosa.
A pesar de haber sido condenado por montar una escena de Hollywood y hacerse un autoatentado, luego de demostrarse que todo fue una censurable acción para tener una camioneta de la Unidad de protección, el dirigente de Villahermosa, es la cara visible de Barreto y Yepes en los municipios de Murillo, Líbano, Villahermosa y como tal norte del Tolima.
Este fin de semana estuvo en los focos de las redes barretistas, sonriendo y posando al lado de Santiago Barreto y Gerardo Yepes. Se pavoneó con ellos y hablaba con propiedad a nombre de las campañas al congreso que financia y apoya el Senado Óscar Barreto.
Es claro que al barretismo no le incomoda tener dirigentes condenados o procesados por hechos de corrupción, de hecho, los avala, aplaude y premia, por eso Carlos Evelio Herrera es ahora uno de los coordinadores de la campaña de marzo de 2026 y según informaron a El Corrillo, tiene aliados vinculados a la nómina de la gobernación del Tolima.
La condena de Carlos Evelio no será en centro de reclusión alguno, ni tampoco en su residencia, cumplirá su pena buscando votos y haciendo acuerdos políticos, no interpretándose eso, para ellos, como una burla a la justicia, sino basados en las posibilidades que le da un fallo flexible y permisivo para seguir haciendo su labor proselitista para su jefe, Óscar Barreto.































