Una expansión preocupante
Históricamente asociada con la región amazónica, la fiebre amarilla ha comenzado a afectar zonas montañosas, subtropicales y próximas a centros urbanos. Esta expansión geográfica, acompañada de un aumento en la letalidad y la aparición de epizootias (muertes de primates no humanos), revela una reactivación del ciclo selvático del virus que podría derivar en brotes urbanos si no se actúa con rapidez.
Brasil lidera el número de casos, con 111 confirmados y 44 muertes. Le siguen Colombia (74 casos y 31 defunciones), Perú (38 casos, 13 muertes), Ecuador (8 casos, 6 muertes) y Bolivia (4 casos, 2 muertes).
Casos más allá de la Amazonía
El brote actual se caracteriza por la aparición de casos en zonas que no habían reportado la enfermedad en décadas. En Brasil, el estado de São Paulo se ha convertido en un nuevo foco, con más de 50 casos. En Colombia, el departamento de Tolima concentra la mayoría de los contagios, incluyendo zonas montañosas del Parque Natural Regional Bosque de Galilea.
Perú ha registrado casos en las ecorregiones de Yungas, y Ecuador ha reportado muertes en cantones cercanos a sus fronteras con Colombia y Perú. La coincidencia geográfica sugiere una posible transmisión transfronteriza
Factores de riesgo y baja vacunación
Una constante en los países afectados es la baja cobertura vacunal. Según la OPS/OMS, la mayoría de las personas infectadas no estaban inmunizadas contra la fiebre amarilla, a pesar de que la vacuna es segura, asequible y eficaz de por vida con una sola dosis.
El aumento de casos coincide con actividades humanas en ecosistemas selváticos —como la agricultura y el turismo rural— donde la presencia del mosquito vector y de reservorios animales (como monos) facilita la transmisión. La vigilancia de epizootias ha sido clave para anticipar brotes, ya que los primates son especialmente sensibles al virus.
Colombia: foco en Tolima
Colombia reporta un brote significativo en Tolima, con 65 de los 74 casos de 2025 concentrados en esta región. Las muertes alcanzan el 42 % de los infectados. Los municipios más afectados son Ataco, Cunday, Prado y Villarrica, entre otros. Además, se han registrado epizootias en departamentos como Huila y Putumayo, lo que aumenta la preocupación por la propagación viral.
Una llamada urgente
El resurgimiento de la fiebre amarilla es una señal de alerta que pone a prueba la capacidad de respuesta de los sistemas de salud en América Latina. Si bien la enfermedad es prevenible, su letalidad es elevada y la expansión a nuevas zonas plantea nuevos desafíos.
La OPS/OMS insiste en la necesidad de coordinación regional, campañas de vacunación masivas, monitoreo de epizootias y concienciación de la población para contener este brote antes de que adquiera dimensiones mayores.
La situación sigue en evolución, y las autoridades sanitarias de cada país están llamadas a actuar con urgencia y eficacia. La protección de la salud pública y la prevención de brotes urbanos dependen de decisiones rápidas, informadas y sostenidas.
Atención | Este es el reporte con corte 6 de agosto de casos de fiebre amarilla en #Colombia.
Entre 2024 y lo que va de 2025, se han registrado 128 casos, de los cuales 54 han fallecido, en los siguientes departamentos: Tolima, Huila, Cauca, Nariño, Putumayo, Caldas, Meta, Vaupés, Guaviare, Guainía y Caquetá.
La fiebre amarilla mata, #VacunarseSalvaVidas































