Además de ser el último año nuevo en la Casa de Nariño para el presidente Gustavo, 2026 también podría marcar la gota que su Gobierno le haga derramar el vaso al sistema de salud. No solo con el último ajuste que le haga a la plata que le asignen a las entidades promotoras de salud (EPS), sino por los planes que están ejecutando con un decreto firmado en julio y que empezaría a ponerse en marcha entre noviembre y enero próximos.
Se trata del Decreto 0858 de 2025 del Ministerio de Salud, publicado el 30 de julio pasado. Con este, la cartera modificó otro decreto de 2016 sobre el modelo preventivo, predictivo y resolutivo en Colombia. Así las cosas, introduce por esa vía una serie de cambios al sector, que son los que propone la reforma a la salud que lleva casi tres años impulsando sin éxito en el Congreso de la República.
No obstante, organizaciones, expertos y gremios del sector alertan un peligro con este decreto: quitarle plata al aseguramiento en salud que se financia con la unidad de pago por capitación (UPC) para invertirla en el mencionado y mentado modelo preventivo.
La UPC es la plata que los gobiernos les entregan mensualmente a las EPS para la atención en salud de sus afiliados y su valor la define en ministerio a final de cada año. Esos recursos son la base del sistema de aseguramiento en salud en Colombia, que consiste en que la plata de los trabajadores formales y del Estado se redistribuya entre las personas que consumen servicios de salud con mayor frecuencia que otras.
Entre tanto, la prevención, predicción y resolución que el Gobierno Petro vende como la solución a los problemas del sector consiste en la premisa de que invertir en equipos básicos de salud (EBS), construcción de hospitales y atención primaria prevendrá que las personas se enfermen y lleguen al médico cuando sus dolencias estén avanzadas y, de paso, permitirá ahorrar recursos de salud. Aún así, lo que han demostrado las experiencias de los sistemas del mundo es que los recursos que se “ahorran” terminan destinándose a otras atenciones en salud, debido a que “serían reasignados para satisfacer algunas necesidades no satisfechas”, como afirma el consultor en salud, Ramón Abel Castaño.































