El actual relleno sanitario de Natagaima está al límite, mientras municipios vecinos continúan enviando toneladas de basura. La alcaldesa Astrid Pava apuesta por un proyecto regional que evitaría un colapso ambiental.
En Natagaima, la problemática de las basuras ha alcanzado niveles críticos, afectando no solo a este municipio, sino también a localidades cercanas como Chaparral, Planadas, Rioblanco, San Antonio y Ataco. La disposición final de residuos se ha convertido en un dolor de cabeza para autoridades y ciudadanos, debido a la sobrecarga del relleno sanitario que, desde hace años, recibe toneladas de desechos de toda la región. Ante este panorama, la comunidad ha advertido que, si no se implementan soluciones definitivas, no descartan volver a las protestas, como ya ocurrió en el pasado.
La alcaldesa de Natagaima, Astrid Pava, reconoció la gravedad de la situación, pero aseguró que hay una “esperanza grande” con la puesta en marcha de un nuevo relleno sanitario regional. Este proyecto busca aliviar la crisis actual y garantizar una disposición adecuada de residuos para los próximos años. No obstante, la mandataria advirtió que, mientras se avanza en la planeación y construcción, el actual relleno está llegando a su capacidad máxima, lo que exige medidas urgentes por parte de todos los municipios involucrados.
En ese sentido, la funcionaria hizo un llamado contundente a las administraciones locales para que cumplan con sus Planes de Gestión Integral de Residuos (PEGIR), una herramienta clave para reducir el volumen de basura que llega al relleno. Entre las estrategias planteadas se encuentran el fortalecimiento del reciclaje, la transformación de desechos orgánicos en abono y el aprovechamiento eficiente de materiales reutilizables. Estas acciones no solo prolongarían la vida útil del relleno, sino que también contribuirían a mitigar los impactos ambientales.
Natagaima ya ha comenzado a implementar proyectos enfocados en la separación en la fuente y el aprovechamiento de residuos, especialmente en la galería municipal. Estas iniciativas buscan convertirse en un modelo para la región, promoviendo la cultura ciudadana en torno al manejo responsable de la basura. Sin embargo, la tarea es compleja, pues requiere recursos, infraestructura y el compromiso de la población para generar cambios reales en la disposición final.
Por ahora, el futuro del sur del Tolima depende del cumplimiento de los compromisos adquiridos por los municipios y la materialización del nuevo relleno sanitario. De lo contrario, la región podría enfrentar un colapso ambiental y social en los próximos años, con graves consecuencias para la salud pública, el ecosistema y la calidad de vida de miles de habitantes. La alcaldesa enfatizó que este es un desafío que trasciende fronteras municipales y que debe asumirse con responsabilidad compartida.
Finalmente, Pava reiteró que el Gobierno departamental y nacional también deben ser parte activa en la solución, aportando apoyo técnico y financiero para sacar adelante el proyecto regional. “No podemos esperar a que la emergencia nos obligue a actuar; debemos anticiparnos para evitar una crisis mayor”, afirmó. Mientras tanto, la comunidad sigue atenta al avance de las gestiones, con la esperanza de que la promesa del nuevo relleno se convierta en una realidad antes de que sea demasiado tarde.































