Con una inversión superior a 8 mil millones de pesos, el municipio de Suárez estrena planta de tratamiento de agua potable. La obra, que ya beneficia a la comunidad, será entregada oficialmente a finales de septiembre con la presencia de la gobernadora del Tolima.
El municipio de Suárez vive un hecho histórico: por primera vez sus habitantes cuentan con agua potable en sus hogares gracias a la puesta en marcha de la nueva planta de tratamiento, una obra que representó una inversión superior a los 8 mil millones de pesos. La alcaldesa, Consuelo Avilez, confirmó que el sistema ya funciona y cumple con los estándares de calidad exigidos para el consumo humano.
Según explicó la mandataria, las pruebas piloto desarrolladas en los últimos días arrojaron resultados positivos. Esto garantiza que el agua que llega a las viviendas suareñas esté debidamente potabilizada, un avance que mejora de manera inmediata la salud pública y la calidad de vida en el municipio.
Aunque la entrega oficial de la planta se tiene prevista para finales de septiembre, con la presencia de la gobernadora del Tolima en un acto protocolario, la comunidad ya disfruta de los beneficios de esta infraestructura. La obra fue ejecutada a través del Plan Departamental de Aguas, con el objetivo de cerrar brechas históricas en el acceso a este servicio esencial.
La alcaldesa Avilez subrayó que este logro no es aislado, sino que hace parte de un plan integral de saneamiento básico y acueducto que contempla nuevas inversiones en alcantarillado. Con ello se busca garantizar un desarrollo urbano y rural sostenible, en el que las necesidades básicas de la población sean atendidas con soluciones estructurales.
Para los habitantes de Suárez, el acceso a agua potable marca un antes y un después en su cotidianidad. La comunidad reconoce que durante décadas enfrentó dificultades con el suministro, debiendo recurrir a fuentes inseguras que ponían en riesgo la salud, especialmente de niños y adultos mayores.
Las autoridades locales resaltan que esta obra es también un paso hacia la equidad territorial, pues permite que municipios apartados tengan la misma calidad en los servicios públicos que las ciudades principales. De esta manera, Suárez se suma al grupo de localidades que avanzan en garantizar derechos fundamentales a través de inversiones sostenibles.
El impacto de la planta no solo se reflejará en la salud, sino también en el desarrollo económico del municipio. La disponibilidad de agua potable abre la posibilidad de fortalecer actividades productivas, impulsar el turismo y garantizar un entorno más seguro para las familias y visitantes.
Con este proyecto, Suárez se convierte en ejemplo de cómo la planeación conjunta entre administraciones locales, departamentales y nacionales puede transformar realidades. El acceso a agua potable, que antes parecía un sueño lejano, hoy es una realidad tangible para la comunidad, que la recibe como símbolo de dignidad y progreso.































