Como un baldado de agua fría, recibieron los empresarios de bares y discotecas la noticia de las nuevas restricciones adoptadas por las autoridades, ante el aumento de casos covid-19 en la ciudad. Como si la culpa recayera en solamente la vida nocturna, este gremio, el cual tenía un pequeño oxígeno, vuelve a cerrar sus puertas, inicialmente por cuatro fines de semana, y dejar otra vez a sus empleados sin trabajo.
La reactivación económica nocturna, le había devuelto el oficio en Ibagué, a al menos 4 mil personas, entre DJ, barman, meseros, domiciliarios, vigilantes y demás personal de apoyo, que hoy amanecen otra vez sin su sustento diario.
Pedro Serrano, representante de Asobares, dice que los problemas que se han presentado en algunos establecimientos, “es porque la gente después de que consume licor olvida los protocolos de seguridad, pero muchos nos estamos esforzando por cumplir a cabalidad con las normas para poder seguir trabajando”.
Otros propietarios de bares y discotecas digieron que abrir otros negocios puede ayudar a que no se presenten aglomeraciones o tumultos porque la ciudadanía va tener varias opciones para divertirse y se van a generar nuevas opciones, empleo joven que tanto se requiere.
Para las autoridades, desafortunadamente, el sector nocturno es el que más riesgo de contagio presenta y donde las estadísticas muestran críticos resultados, desde el anuncio de la reapertura, se evidenció presencia masiva de rumberos, quienes sin control alguno asistieron masivamente.
Las autoridades, aunque reconocen la responsabilidad de bares y discotecas, donde muchos de ellos han acatado las medidas de bioseguridad, otros establecimientos son sancionados por el incumplimiento.
Por ahora, serán 4 fines de semana sin rumba en el Tolima, esperando el avance y los resultados de la pandemia, que ojala mejoren, para que el sector nocturno al menos pueda acoger la temporada navideña, como un pequeño alivio a tanto sufrimiento.































