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Publicado Jul 14, 2025

Bloqueos viales por paro arrocero colapsan al Tolima: productores exigen soluciones urgentes

Desde la madrugada del lunes 14 de julio, arroceros del Tolima iniciaron un paro indefinido con bloqueos en vías estratégicas como Chicoral, Lérida y Saldaña. Exigen diálogo directo con ministros y rechazan intermediarios, advirtiendo una crisis económica que amenaza su sustento.

El Tolima amaneció bloqueado este lunes 14 de julio tras el inicio de un paro indefinido liderado por cultivadores de arroz, quienes denuncian el incumplimiento de acuerdos por parte del Gobierno Nacional. Desde tempranas horas, las vías más importantes del departamento fueron tomadas por los productores, quienes con maquinaria agrícola interrumpieron el tránsito vehicular, exigiendo la presencia de ministros y funcionarios de primer nivel para atender una crisis que consideran insostenible.

Uno de los principales focos de protesta se concentró en la variante de Chicoral, ubicada en el municipio de Coello. Allí, desde las 10:30 a.m., los arroceros cerraron completamente la vía, clave para conectar a Ibagué con el centro y sur del país. Con tractores, camiones y maquinaria pesada, bloquearon ambos sentidos, provocando represamientos de vehículos de carga y pasajeros, al tiempo que declararon su intención de mantener el cierre hasta obtener una solución concreta y oficial.

En el norte del Tolima, el paro también se sintió con fuerza. En el sector de La Fontana, entre Lérida y Mariquita, productores bloquearon la carretera nacional con maquinaria pesada. La situación se replicó en el sur, específicamente en el puente sobre el río Saldaña, donde otro grupo cerró el paso entre Castilla y Girardot. Estas acciones aislaron parcialmente al departamento, complicando la movilidad y afectando a miles de ciudadanos y transportadores.

Según los líderes del paro, el detonante de esta nueva jornada de protestas fue el incumplimiento de los acuerdos firmados con el Gobierno en marzo. Aseguran que las medidas tomadas por el Ministerio de Agricultura en días recientes no resuelven el problema de fondo, y que la situación económica del gremio es crítica. Rechazan los intentos de negociación con intermediarios y exigen un diálogo directo con los titulares de las carteras nacionales competentes.

El drama económico detrás de la movilización es profundo. Los arroceros denuncian que las pérdidas por hectárea oscilan entre $2.500.000 y $2.800.000, cifras que, según ellos, están llevando a la quiebra a miles de familias. A esto se suma el aumento en los costos de producción y la baja remuneración por parte de la industria molinera, situación que ha llevado al límite a los campesinos del Tolima, tradicional bastión del arroz colombiano.

En un comunicado emitido desde los puntos de bloqueo, el gremio presentó cinco exigencias clave para levantar el paro: establecer un precio mínimo justo para el arroz nacional, regular toda la cadena productiva, proteger el cultivo frente a la competencia desleal, revisar los Tratados de Libre Comercio y garantizar el cumplimiento de todos los compromisos previamente adquiridos. “No levantaremos el paro hasta que no se firme un acuerdo con presencia directa del Gobierno”, advirtieron.

La presión se ha trasladado a Bogotá. Miguel Bermúdez, director operativo de tránsito del Tolima, pidió al Gobierno nacional actuar con urgencia. “Necesitamos una respuesta inmediata y contundente. No es momento de delegar, sino de asumir responsabilidades”, indicó. Se espera que este mismo lunes se instale una mesa técnica en la capital, con la participación de la gobernadora Adriana Magali Matiz y una delegación del gremio arrocero.

El paro ya adquiere dimensiones nacionales. Se ha confirmado que cultivadores de arroz en otros departamentos como Meta, Casanare y Santander también adelantan bloqueos y manifestaciones, replicando el llamado del Tolima. Municipios como El Espinal, Guamo, Saldaña, Prado y el cruce Líbano-Armero se preparan para concentraciones similares, con bloqueos rotativos de seis horas por una de paso, estrategia que busca mantener la presión sin afectar servicios esenciales.

Mientras se mantienen los bloqueos, solo se permite el paso de ambulancias y vehículos con misiones humanitarias. Las autoridades locales trabajan en rutas alternas, aunque la congestión es inevitable. La incertidumbre crece entre la población y el gremio permanece firme. La solución a este paro dependerá del nivel de compromiso del Gobierno Nacional y su disposición real para salvar al sector arrocero de una quiebra anunciada.

ElCorrillo.Co

Profesional en comunicación social