La ausencia de un puente que conecte ambos municipios impide el transporte seguro de café y productos agrícolas, elevando costos y afectando la competitividad del sector.
En el norte del Tolima, la falta de un puente sobre el río Gualí mantiene en crisis a los caficultores de Palocabildo y Fresno. La ausencia de esta infraestructura clave impide el paso seguro de personas y mercancías, complicando el transporte de café y otros productos agrícolas. En temporada de lluvias, la situación se agrava, ya que las corrientes crecidas imposibilitan el cruce, dejando a las comunidades aisladas y afectando gravemente su economía.
Sergio López, líder cafetero de la región, advirtió que esta problemática está frenando los procesos de exportación del café tolimense, reduciendo su competitividad frente a otras zonas productoras del país. “El transporte se ha vuelto costoso y riesgoso, y cada día que pasa sin puente, perdemos oportunidades de negocio”, señaló. Según el dirigente, el proyecto de construcción ha sido anunciado por el Gobierno Nacional, la Gobernación y las alcaldías, pero hasta ahora no se han ejecutado acciones concretas.
La carencia de conectividad no solo golpea al sector cafetero, sino también a productores de frutas, hortalizas y otros cultivos de la zona. Las rutas alternas disponibles son más largas y costosas, lo que encarece los precios de transporte y reduce las ganancias de los campesinos. Además, esta limitación afecta el acceso a servicios básicos como salud, educación y comercio, comprometiendo el bienestar de toda la comunidad.
López insistió en que el problema trasciende lo económico, ya que también pone en riesgo la seguridad de los habitantes. Muchos deben cruzar el río en condiciones peligrosas para asistir a clases o recibir atención médica. “No pedimos favores, pedimos lo justo: infraestructura para trabajar dignamente y competir en igualdad de condiciones”, enfatizó el dirigente, recordando que la caficultura es uno de los motores de la economía tolimense.
El retraso en la obra ha generado frustración en la población, que ha escuchado repetidas promesas de ejecución sin resultados. Las organizaciones comunitarias han solicitado en varias ocasiones una mesa técnica con autoridades nacionales y departamentales para definir un cronograma de trabajo. Sin embargo, hasta el momento, no se ha establecido una fecha concreta para su inicio.
La importancia de este puente radica no solo en el fortalecimiento del comercio local, sino también en la posibilidad de abrir nuevos mercados y mejorar la logística de exportación. El café producido en esta zona es reconocido por su alta calidad, pero la falta de infraestructura limita su llegada oportuna a los centros de acopio y exportación.
Los productores advierten que, de no actuar con prontitud, las pérdidas económicas para el cierre del año podrían alcanzar cifras millonarias. Esto impactaría no solo a los caficultores, sino a toda la cadena de valor, incluyendo transportadores, comerciantes y familias que dependen de esta actividad agrícola.
La comunidad de Palocabildo y Fresno espera que las autoridades prioricen la obra y asignen los recursos necesarios para su ejecución. Para los habitantes, la construcción del puente no es un lujo, sino una necesidad urgente para garantizar el desarrollo económico y social de la región, que por décadas ha sostenido buena parte de la economía agrícola del Tolima.































