El paro de transportadores causó estragos en el municipio de El Líbano, afectando gravemente la vida cotidiana de sus habitantes. A las serias dificultades relacionadas con el desabastecimiento de alimentos, combustible e insumos médicos, se suma ahora la suspensión de clases en las instituciones educativas.

Algunas instituciones educativas se han visto obligadas a cesar actividades debido a la imposibilidad de garantizar condiciones mínimas para su funcionamiento.
El desabastecimiento de alimentos continúa agravándose, con los mercados locales enfrentando la escasez de productos básicos. De igual manera, las estaciones de servicio se han quedado sin combustible, afectando a toda la población, inclusive el servicio de transporte público.

El Hospital Regional Alfonso Jaramillo Salazar también se encuentra en una situación delicada, debido a la falta de insumos médicos y reactivos de laboratorio. A pesar de los esfuerzos de médicos y enfermeras, el hospital enfrenta dificultades para mantener el servicio de atención a los pacientes.
Por otra parte, la Empresa de Servicios Públicos del Municipio, Emser ESP, informó que tienen represados los vehículos de recolección, debido a que no fue posible que habilitaran el paso para dirigirse al botadero ubicado en Girardot.
En este contexto, las autoridades locales han hecho un llamado urgente para mantener los corredores humanitarios y permitir el paso de vehículos en horarios controlados. La alcaldesa ha manifestado que “es fundamental habilitar el tránsito de alimentos, combustibles e insumos médicos para que nuestra comunidad pueda sobrellevar esta crisis. El diálogo con todos los sectores es clave para garantizar el bienestar de nuestros ciudadanos.”
Con las clases suspendidas y el desabastecimiento golpeando a diferentes sectores, los habitantes de Líbano viven momentos de gran incertidumbre, a la espera de acuerdos que permitan aliviar la crisis y restablecer la normalidad en el municipio.































