Categoria Actualidad | Regional

Publicado Jul 31, 2025

Doble calzada Ibagué–Cajamarca, sin avance ni financiación

El abandono del proyecto por parte de la concesionaria APP GICA, ante la imposibilidad de cobrar peajes, dejó en vilo la doble calzada Ibagué–Cajamarca. Gremios y autoridades alertan sobre el impacto logístico y económico para el Tolima y el país.

El proyecto de doble calzada entre Ibagué y Cajamarca, vital para la conectividad del centro del país con el puerto de Buenaventura, sigue paralizado y sin señales claras de reactivación. La reciente salida de la concesionaria APP GICA agravó una crisis vial que ya impacta gravemente al Tolima y al comercio nacional.

La concesionaria abandonó el contrato luego de múltiples obstáculos que impidieron garantizar su viabilidad financiera, siendo el más crítico la imposibilidad de cobrar el peaje en el tramo Coello–Cocora. Esta situación dejó a la obra sin ingresos y con un conflicto legal que ya fue trasladado a un tribunal de arbitramento.

Por el corredor entre Ibagué y Cajamarca se moviliza el 73 % de la carga terrestre del país, convirtiéndolo en uno de los puntos más estratégicos del sistema logístico nacional. Sin embargo, el tramo de apenas 23 kilómetros se ha convertido en un cuello de botella que retrasa operaciones y eleva los costos para transportadores, empresas y exportadores.

Alejandro Rozo, asesor de la Región Administrativa y de Planificación (RAP) del Eje Cafetero, señaló que la decisión del Gobierno Nacional de suspender el peaje fue un error de cálculo que terminó por hundir el proyecto. “Sin ingresos, no hay obras. Y sin obras, el país entero pierde competitividad”, advirtió.

Además de la suspensión del peaje, el proyecto se vio obstaculizado por bloqueos recurrentes de comunidades locales y falta de concertación en la planificación del trazado vial. Estos factores sumaron incertidumbre jurídica y política que ahuyentaron la inversión y detuvieron el avance técnico.

La preocupación crece entre los gremios económicos del Tolima, transportadores y usuarios de la vía, quienes exigen una solución inmediata por parte del Gobierno Nacional. La inacción —advierten— está dejando al departamento rezagado frente al resto del corredor Bogotá–Buenaventura, que sí ha avanzado en obras modernas de infraestructura.

Desde la Gobernación del Tolima se han enviado solicitudes formales al Ministerio de Transporte y a la ANI para retomar el proyecto bajo nuevas condiciones, ya sea con otro concesionario o a través de una figura pública. Sin embargo, no hay anuncios concretos ni planes definidos hasta el momento.

Mientras tanto, los efectos del abandono ya se sienten en la economía local: tiempos de viaje duplicados, accidentes frecuentes, sobrecostos logísticos y desmotivación de inversión en la región. La doble calzada Ibagué–Cajamarca, una obra pensada para impulsar el desarrollo, hoy se encuentra en el limbo.

ElCorrillo.Co

Profesional en comunicación social