En política, la confianza se construye con hechos, no con discursos. Y en el caso de la representante a la Cámara Delcy Isaza, el balance es claro: no gestionó, no cumplió y perdió.
Delcy Isaza: la representante del barretismo que nadie quiere respaldar
El tiempo pone a cada quien en su lugar. Y hoy, la representante a la Cámara Delcy Isaza, actual ficha del barretismo en el Congreso, ha quedado al descubierto como lo que muchos en su partido temían desde el inicio: una apuesta fallida.
Elegida bajo el amparo de Óscar Barreto y su maquinaria conservadora en Tolima, Isaza ha demostrado ser una figura sin liderazgo, sin gestión y, sobre todo, sin conexión con el territorio. Su paso por la Cámara ha sido invisible, y los pocos que aún la defendían ahora guardan silencio o buscan cómo bajarse del barco sin hundirse con ella.
Lo más grave es que el rechazo no solo viene desde afuera. Dentro del barretismo, la inconformidad con su gestión es total. Ha perdido la confianza del jefe del partido, y hoy el debate no es si se le renueva el respaldo, sino cómo salir de este enredo político sin tener muchas mejores opciones a la mano. Porque ahí está el verdadero dilema: el Partido Conservador en Tolima está entre la espada y la pared. La lista actual no ofrece muchas alternativas sólidas, y construir una figura con verdadero arrastre regional a menos de un año de las elecciones no será tarea fácil. El riesgo de perder representación es real, y la crisis interna apenas comienza.
Ni siquiera en Rioblanco su municipio natal, hay intención de apoyarla. Los líderes locales, que alguna vez levantaron su bandera, hoy le dan la espalda. Y en política, cuando hasta tu tierra te desconoce, es porque ya no hay nada que rescatar.
La situación es crítica, pero no inesperada. Muchos advirtieron que Delsy Isaza no tenía el perfil ni la preparación para asumir una curul con responsabilidad. El barretismo apostó por lealtades, no por resultados. Y ahora paga las consecuencias: una congresista sin logros, sin respaldo, sin futuro político… y sin un reemplazo claro.
La desgracia politica de Isaza, está siendo aprovechada por integrantes de la lista conservadora, por ejemplo el exalcalde de San Luis Guillermo Alvira, quien tan pronto se anunció su candidatura a la Cámara, le empezó a sonar el teléfono en señal de apoyo, especialmente por simpatizantes de la exalcaldesa de Rioblanco, que no quieren saber nada de ella.
El Partido Conservador tiene una decisión difícil por delante. Puede insistir en una candidatura desgastada y condenarse al fracaso electoral, o puede hacer lo impensable: romper con su pasado reciente y jugársela por una verdadera renovación. Lo de Delcy Isaza ya no da más. Y el tiempo para reaccionar se está agotando.































