Todo empezó con normalidad en el Consejo de Gobierno realizado por la alcaldesa Johana Aranda, para evaluar el cumplimiento de metas de cada una de sus secretarías, hasta que la mandataria encontró informes incompletos o poco sustentados por sus subalternos, lo que le provocó alzar la voz y llamar su atención.

«Yo no patrocino flojos; yo no patrocino irresponsables, ni corbatas. Aquí tenemos que exigirle a nuestros equipos», indicó Aranda.
Estas palabras dejaron atónitos a los asistentes, quienes no esperaban esta reacción de la mandataria, que mantiene un discurso de «paz y amor». El regaño iba dirigido a secretarios, directores, contratistas y hasta personal de planta, sin importar su condición política o padrino.
«Quiero recordarles que esto no es un juego, que el ejercicio de lo público requiere de inmenso compromiso. El que hoy se vaya asustado, me avisa porque a mí eso sí me tiene preocupada y, sobre todo, con mucha alerta; claro que hay un plan de contingencia. Aquí hay gente de aliados políticos, pero si no funcionan, se van», dijo la mandataria.
Fueron casi 10 horas de Consejo, con regaño incluido, que sirvieron para sacudir a aquellos funcionarios que se creen intocables y que no cumplen con la labor de «servidor público».
La alcaldesa Aranda, a poco más de un mes para terminar su primer año de gobierno, dejó su dulzura a un lado y sacó su carácter con sus funcionarios para exigirles mayor compromiso y responsabilidad.
Es de recordar que en el mandato «Ibagué para todos» ya han dejado sus puestos varios funcionarios por el incumplimiento de sus deberes.































