La estrategia de seguridad “Seguridad en el Territorio”, uno de los pilares del plan de gobierno de Adriana Magali Matiz, enfrenta un duro revés en medio del deterioro del orden público en el Tolima. Mientras la gobernadora responsabiliza al presidente Gustavo Petro por la situación, crecen las voces que critican su limitada gestión territorial, su confrontación con el gobierno nacional, y ahora, la contratación de una costosa agencia de comunicaciones que no ha logrado mejorar su posicionamiento político ni su conexión con la ciudadanía.
Una narrativa fallida
En lo que muchos califican como una “estrategia de distracción”, la gobernadora ha acusado reiteradamente al gobierno nacional de “darle la espalda al Tolima” en materia de seguridad. Sin embargo, lejos de generar empatía o apoyo popular, sus declaraciones han sido percibidas como parte de un discurso impreciso, mal articulado y poco efectivo.
Varios líderes políticos y sociales del Tolima cuestionan el hecho de que, pese a haber contratado una agencia asesora en comunicaciones estratégicas por más de 770 millones de pesos, en 6 meses, la mandataria continúe cometiendo errores en sus intervenciones públicas y carezca de un relato sólido sobre su gestión.
La Gobernadora habla de abandono, siendo ella quien ha optado por el aislamiento institucional y un discurso que no conecta ni en el departamento ni en el ámbito nacional. Para eso no se necesitan millonarias asesorías, sino liderazgo y claridad, que hasta ahora no ve no se siente.
Gasto millonario, impacto mínimo
La agencia de comunicaciones contratada por la Gobernadora Adriana Matiz, tiene como objetivo diseñar una estrategia integral de posicionamiento político y de gobierno. Sin embargo, a la fecha, ni los resultados son visibles, ni la imagen de Matiz ha mejorado. Por el contrario, ha sido objeto de críticas por sus declaraciones confusas y por su ausencia en momentos clave de crisis territorial.
Desde la Asamblea Departamental y sectores ciudadanos se cuestiona si este contrato realmente aporta al bienestar del departamento o si simplemente responde a una estrategia personal de proyección política, pagada con recursos públicos.
Conflicto político en vez de soluciones
Mientras tanto, la inseguridad se agudiza en zonas como el sur y el norte del departamento, sin que la gobernación logre una articulación efectiva con el Ministerio de Defensa ni con las Fuerzas Militares. La confrontación con el gobierno de Petro —más que una táctica de defensa institucional— parece responder a una agenda de posicionamiento dentro del bloque opositor.
Sin embargo, esta estrategia podría estar saliéndole cara a Matiz. Su imagen sigue deteriorarse en la opinión pública, mientras líderes sociales le exigen menos propaganda y más acciones concretas.
Un capital político en descenso
A un año y siete meses de su mandato, la gobernadora Adriana Matiz se enfrenta a una combinación peligrosa: inseguridad creciente, distanciamiento con el gobierno nacional, y una millonaria inversión en asesoría política que no ha logrado evitar que su liderazgo se perciba débil y errático.
El no replantear una estrategia de gobierno y de comunicación eficiente, seguiría rápidamente perdiendo el respaldo que obtuvo en las urnas, y con ello, dejar al Tolima atrapado entre la ineficiencia y el conflicto político.































