En Ataco, la Agencia Nacional de Tierras entregó 756 títulos que beneficiarán a familias de Ataco, Planadas y Rioblanco, como parte de la reforma rural integral que busca justicia, equidad y paz en el campo colombiano.
En un acto que marcó un hito para el desarrollo rural del sur del Tolima, el Gobierno nacional oficializó este jueves 11 de septiembre la entrega de 756 títulos de propiedad a campesinos y campesinas de la región. La ceremonia se realizó en el Centro de Integración Ciudadana El Porvenir, en el municipio de Ataco, con la presencia de autoridades locales, líderes comunitarios y representantes de la Agencia Nacional de Tierras (ANT). Esta acción se enmarca en el programa “10.000 hectáreas por Colombia”, orientado a fortalecer el acceso y la seguridad jurídica sobre la tierra.
El anuncio fue recibido con júbilo por las comunidades rurales de Ataco, Planadas y Rioblanco, municipios que por años han sido golpeados por la violencia y el abandono estatal. Según la ANT, el objetivo principal de la entrega es brindar tranquilidad a las familias campesinas, garantizando que sus parcelas sean reconocidas legalmente y que puedan trabajar en ellas sin temor a despojos. Esta medida, además, permite abrir la puerta a créditos, programas productivos y proyectos de desarrollo sostenible.
La voz de los beneficiarios fue clave durante el evento. Yuri Andrade, mujer campesina y lideresa de Ataco, expresó con emoción: “Esto es una alegría y una tranquilidad, porque antes vivíamos con la zozobra de no saber si la tierra era realmente nuestra. Ahora tenemos seguridad, podemos invertir, acceder a créditos y trabajar con la confianza de que nadie nos quitará lo que con tanto esfuerzo hemos cultivado”. Sus palabras reflejan el sentir de cientos de familias que recibieron los documentos oficiales.
Para el Gobierno nacional, esta entrega de títulos de tierra representa más que un simple trámite jurídico. Se trata de un paso fundamental en la construcción de la paz y la justicia social en territorios históricamente excluidos. Durante el acto, se hizo énfasis en que la reforma agraria no puede quedarse en el discurso, sino que debe materializarse en hechos concretos como este, que dignifican la vida de los campesinos. El líder comunitario Plutarco Tafur, visiblemente emocionado, lo resumió con contundencia: “Un gobierno que cumple con el campesino es un gobierno que le apuesta a la paz”.
Más de 500 personas asistieron al evento en Ataco, donde se vivió un ambiente de celebración y esperanza. Los asistentes destacaron la importancia de que el Estado llegue con soluciones concretas y no con promesas incumplidas. Autoridades locales y departamentales aprovecharon el momento para expresar su gratitud al presidente Gustavo Petro y a la ANT por mantener el compromiso de impulsar la reforma rural integral en Colombia. El acto se convirtió en una demostración de respaldo a las políticas de acceso a la tierra.
El subdirector de seguridad jurídica de la ANT, Julián Ballen, encabezó la entrega junto a otros funcionarios de la entidad. Con cada título otorgado, las familias recibieron no solo un documento legal, sino también la certeza de que su esfuerzo será reconocido y protegido. En total, se beneficiaron 652 familias en Ataco, 25 en Planadas y 79 en Rioblanco. Ballen reiteró que la formalización de tierras es el pilar fundamental de la reforma agraria y un mandato que no puede postergarse.
En su intervención, Ballen fue enfático en que “el pequeño productor, el dueño de la parcelita, es quien realmente hace la reforma agraria”. Según explicó, cada título entregado significa más que un papel: representa la posibilidad de que el campesino consolide un proyecto de vida, mejore su producción agrícola y contribuya al desarrollo económico de la región. Además, señaló que la ANT trabaja bajo la premisa de no dejar ninguna solicitud de formalización sin respuesta.
El programa “10.000 hectáreas por Colombia” continúa consolidándose como una estrategia nacional que apunta a democratizar el acceso a la tierra, un recurso históricamente concentrado en pocas manos. Con la entrega en Ataco, Planadas y Rioblanco, se busca reducir brechas sociales, fortalecer la seguridad alimentaria y generar condiciones más equitativas para las comunidades rurales. La meta, según la ANT, es seguir extendiendo estas acciones a otras regiones del país.
Los beneficiarios coincidieron en que contar con un título de propiedad cambia de manera radical su realidad cotidiana. Ahora tienen la oportunidad de gestionar proyectos agrícolas con mayor respaldo, solicitar créditos en entidades financieras y planear inversiones de largo plazo. En palabras de una campesina de Rioblanco, “la tierra sin papeles era como trabajar sobre arena, hoy es como caminar sobre suelo firme”. Estas expresiones revelan el profundo impacto que tiene la formalización en la vida de quienes dependen del campo.
La entrega de más de 750 títulos de tierra en el sur del Tolima reafirma el compromiso del Gobierno nacional con la justicia social y la paz territorial. Para las familias campesinas, este acto representa el reconocimiento a décadas de trabajo en condiciones adversas. Para el Estado, simboliza un avance concreto hacia la reforma rural integral, una deuda histórica con el campesinado colombiano. Así, cada título entregado se convierte en semilla de esperanza, equidad y desarrollo en una región que anhela un futuro más digno.































