La alcaldesa Johana Aranda abrió oficialmente la Casa Campesina, un espacio que busca dignificar a los productores rurales, conectarlos con compradores directos y ofrecerles capacitación, apoyo institucional y mayores oportunidades de comercialización.
La mañana de este lunes 8 de septiembre, la alcaldesa de Ibagué, Johana Aranda, lideró la inauguración de la Casa Campesina, una iniciativa que promete transformar la dinámica económica del sector rural. El nuevo espacio está diseñado como un punto de encuentro para que los productores ibaguereños accedan a ruedas de negocios, procesos de formación y acompañamiento institucional, lo que les permitirá ampliar sus canales de comercialización y fortalecer sus organizaciones comunitarias.
Durante el evento inaugural, Aranda resaltó la importancia de este proyecto como un logro conjunto entre la administración municipal y los campesinos. “Lo pensamos, lo soñamos, lo planeamos y hoy lo hicimos realidad: la Casa Campesina de Ibagué. Aquí buscamos dignificar a nuestros campesinos, acompañarlos y visibilizar sus productos a través de múltiples oportunidades que impulsen el campo de nuestra capital”, expresó la mandataria en medio del acto.
Uno de los momentos centrales de la jornada fue la realización de la primera rueda de negocios, en la que un grupo piloto de diez productores de diferentes corregimientos presentó sus productos a restaurantes, comerciantes y grandes compradores. Esta dinámica busca crear lazos comerciales duraderos, eliminando intermediarios y ofreciendo a los agricultores precios más justos, mientras los consumidores acceden a alimentos frescos y de mejor calidad.
La Casa Campesina, ubicada en el primer piso de la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural (carrera Tercera #10–19), también funcionará como centro integral de atención rural. Cada lunes se habilitará la presencia de entidades como Infibagué y las secretarías de Salud, Desarrollo Social y Desarrollo Económico, entre otras, lo que permitirá atender de manera directa las necesidades de la población campesina y vincularla con la oferta institucional existente.
A diferencia de los mercados campesinos tradicionales, este espacio busca consolidar negociaciones de mayor alcance. Su propósito es conectar directamente a los productores con restaurantes, hoteles y supermercados, garantizando que la cadena de valor se mantenga en el territorio. Esto permitirá dinamizar la economía local, mejorar las condiciones de vida de las familias rurales y asegurar que el campo tenga un papel protagónico en el desarrollo económico de la ciudad.
La administración municipal destacó que, además de la comercialización, la Casa Campesina promoverá procesos de asociatividad, transformación de productos y participación activa de las comunidades en proyectos y convocatorias que fortalezcan su sostenibilidad. Con ello, se espera generar un ecosistema de oportunidades que potencie la economía rural en el mediano y largo plazo.
Los campesinos asistentes expresaron su entusiasmo por esta nueva oportunidad de crecimiento. Para muchos, la apertura de la Casa Campesina representa un reconocimiento a su labor y una posibilidad real de mejorar sus ingresos, así como de vincularse a procesos formativos y de emprendimiento que antes les resultaban inaccesibles. El encuentro también se convirtió en un espacio para el diálogo entre productores y autoridades locales.
Con esta apertura, Ibagué se suma a las ciudades que trabajan por garantizar la seguridad alimentaria a través del fortalecimiento del campo. La Casa Campesina ya está abierta al público y se proyecta como una herramienta clave para cerrar brechas entre lo urbano y lo rural, contribuyendo a una economía más justa, incluyente y sostenible.































