Categoria Actualidad | Política

Publicado Ene 29, 2025

Las cuentas del «Barretismo» para el Congreso

La estructura del senador Óscar Barreto, sin duda la más poderosa en lo electoral, burocrático y clientelista del Tolima, logró, para las elecciones legislativas de 2022, elegir dos curules en la Cámara de Representantes: Gerardo Yepes, con 38.361 votos, y Delcy Isaza, que obtuvo 34.815. En ese proceso, destacó también el resultado de Martha Lagos, quien alcanzó la respetable cifra de 9.227 votos, mientras que por el logo azul se lograron 8.200 votos.

Ese mismo año, el ‘gomezgallismo’ logró elegir a Alejandro Martínez, quien reemplazó a José Elver Hernández y obtuvo 39.010 sufragios, convirtiéndose en la primera fuerza electoral de todo el Tolima. Hoy, el ingeniero melgarense ha abandonado la estructura del fallecido senador Luis Humberto Gómez Gallo y se autoproclamó más barretista que el propio Óscar Barreto, traicionando a su amigo y jefe, «Choco», y a Gonzalo García. Sumando los resultados de todos, el partido conservador alcanzó la sorprendente cifra de 138.500 votos en el Tolima, un récord, si se considera su tradicionalismo liberal.

Sin embargo, a pesar del poder del senador Barreto, que cuenta con la gobernación del Tolima, la dirección de Cortolima, la rectoría de la Universidad del Tolima, el Sena, el ICBF, varios gremios económicos, alcaldías y otras instituciones del departamento, no logró acercarse a los resultados de su lista a la Cámara, aunque obtuvo casi 100 mil votos.

Si se suman las dos curules de Cámara, la base real electoral del «barretismo» alcanzó 73.446 votos, a los que se pueden agregar los más de 4.000 obtenidos por la actual secretaria de Inclusión Social, Luz Nelly Arbeláez. Martha Lagos, por su parte, fue un fenómeno, logrando casi 10 mil sufragios y liderando procesos con discapacitados, además de explorar sectores no tradicionales de la política.

Es decir, el barretismo, en realidad, para el Congreso, es un movimiento de unos 80 mil votos, no de 100 mil como muchos afirman. Los restantes 20 mil votos se atribuyen a los acuerdos suscritos con Choco y Gonzalo García para fortalecer la aspiración de Óscar Barreto, acuerdos que ya no estarán presentes.

Hoy, el escenario es distinto. Barreto no continuará en el Senado de la República, sino que colocará su credencial en la Cámara Alta del Congreso a través de su sobrino y persona de absoluta confianza, Santiago Barreto Triana. Un joven que debutó en la política por imposición de su tío.

El barretismo mantiene la misma estructura de 2022, pero con el valor agregado de haber ganado alcaldías de origen liberal como Coyaima, Chaparral, Natagaima y Planadas. Además, han recuperado, después de cinco elecciones, la anhelada administración municipal de El Espinal. Esto les permitirá un crecimiento adicional, si se hacen cuentas «de la lechera». Sin embargo, el joven Santiago no posee la destreza de su tío ni la capacidad de negociación que ha caracterizado a esa organización durante los últimos 17 años.

Santiago tendrá que ser impulsado con todas las fuerzas de la maquinaria azul, ya que es tímido y reservado, carece de discurso político y le falta la chispa y picante necesarios para convencer.

Otra de las grandes batallas que deberá enfrentar el barretismo será el desgaste político. Tras casi 20 años de poder, han dejado más de 90 obras inconclusas en el Tolima, los llamados «elefantes blancos», una gestión deficiente ante el Gobierno Nacional, y la traición a líderes y movimientos políticos que ya no estarán.

ElCorrillo.Co

Profesional en comunicación social