La alcaldesa Johana Ximena Aranda alertó sobre las primeras consecuencias del paro nacional arrocero en la capital del Tolima. El transporte de sustancias químicas necesarias para el tratamiento del agua se ha visto afectado, lo que podría comprometer el servicio del IBAL si no se resuelve pronto la situación.
El paro nacional del gremio arrocero, que completa más de una semana de bloqueos en diferentes regiones del país, ya empieza a impactar directamente a la ciudad de Ibagué. Así lo advirtió la alcaldesa Johana Ximena Aranda, quien señaló que el suministro de insumos químicos esenciales para el tratamiento del agua está en riesgo.
Según la mandataria, los bloqueos han obstaculizado el transporte de estas sustancias provenientes de ciudades como Neiva, lo que representa una amenaza directa al normal funcionamiento del IBAL, empresa encargada del acueducto y alcantarillado en la capital tolimense.
“Se tuvieron que tomar medidas urgentes con el transporte de las sustancias químicas que llegan desde otras regiones. La situación es delicada y puede afectar el suministro de agua potable si no se restablece pronto la movilidad”, explicó Aranda en declaraciones para Alerta Tolima.
La alcaldesa hizo un llamado directo al Gobierno Nacional para que atienda con prontitud las demandas del sector arrocero, pero sin permitir que se sigan afectando otros sectores estratégicos de la economía y la vida cotidiana de los ciudadanos.
“El gobierno nacional está haciendo oídos sordos. Reclamamos menos discursos y más resultados. Estamos muy preocupados con este tema que no solo golpea la economía, sino también a nuestros campesinos y servicios vitales como el agua”, expresó la mandataria.
El IBAL, por su parte, informó que mantiene vigilancia constante sobre las reservas de insumos químicos y ha activado planes de contingencia para asegurar la continuidad del servicio. No obstante, advierte que la situación puede volverse crítica si persisten los bloqueos viales.
Organizaciones ciudadanas y líderes comunitarios también se han sumado al llamado de urgencia, solicitando que se habiliten corredores humanitarios para permitir el paso de productos esenciales, como los insumos para potabilización de agua, medicamentos y alimentos.
Mientras continúan las negociaciones entre el Gobierno Nacional y los voceros del paro en Bogotá, la incertidumbre crece en Ibagué y otras ciudades del Tolima ante la posibilidad de un desabastecimiento que afecte servicios públicos básicos.































