Campesinos mantienen bloqueos en Lérida, Coello y Saldaña, con cierres proyectados en Armero y Natagaima. Exigen un precio mínimo de $205.000 por carga de arroz paddy verde y advierten que no levantarán las protestas hasta lograr una negociación directa con la ministra de Agricultura.
El Tolima amaneció con sus corredores estratégicos nuevamente bloqueados por cultivadores de arroz que llevan cinco días en paro indefinido. Las concentraciones, que comenzaron como una protesta sectorial, han escalado en tamaño y radicalidad tras fracasar el primer intento de diálogo formal con el Gobierno nacional.
En Lérida continúa cerrada la ruta 4305, que comunica Ibagué con Mariquita, a la altura del kilómetro 65+800. Allí, una veintena de arroceros apoyados por tres tractores controlan el paso de vehículos, afectando el suministro de alimentos y combustibles hacia el norte del departamento.
Coello registra la protesta más numerosa. En la variante de Chicoral —eje que conecta Girardot con Ibagué— cerca de 120 manifestantes han dispuesto 20 tractores, tres camiones y diez automóviles atravesados sobre la calzada. La concesionaria APP GICA confirmó cierre total y desplazó cuadrillas de señalización con apoyo de la Policía de Tránsito.
Sobre la ruta 4507, en el puente del río Saldaña, persiste un cerco de un centenar de campesinos armados con maquinaria agrícola pesada, incluidos bulldozer y motoniveladora, acompañados por miembros de los cabildos indígenas Lulomoi y Catufa. Reclaman que el precio de $170.000 por carga los condena a pérdidas y exigen la tarifa mínima de $205.000.
El panorama podría agravarse este jueves con cierres anunciados en Armero Guayabal, Lérida y Natagaima desde las siete de la mañana. En Natagaima el flujo sigue abierto, aunque líderes locales prevén bloquear la vía Neiva–Castilla pasadas las nueve, mientras Armero prepara un punto de concentración en el cruce a Cambao.
Gabriel Núñez, vocero del movimiento en el Tolima, acusó al Gobierno de “maniobras dilatorias” luego de que la ministra de Agricultura no asistiera a la mesa pactada. “No aceptaremos mesas técnicas sin poder de decisión; los bloqueos continúan hasta que haya respuestas concretas”, sentenció.
Autoridades departamentales habilitaron corredores humanitarios y pidieron a los transportistas emplear rutas alternas; sin embargo, la agremiación de transportadores calcula pérdidas por más de $7.000 millones y advierte riesgo de desabastecimiento si el paro se prolonga.
El Gobierno insiste en retomar el diálogo, pero los arroceros endurecen su posición. Con la cosecha en curso y la cadena logística resentida, el Tolima se mantiene en estado de alerta, mientras crece la presión para que Bogotá atienda de forma urgente las demandas del corazón arrocero del país.































