El ministro de Defensa, Pedro Sánchez, señaló en una entrevista con la AFP que si EE. UU. descertifica a Colombia antes del 15 de septiembre, el triunfo será para los narcotraficantes y la cooperación internacional quedará debilitada. La decisión llega en medio de una crisis de seguridad grave y tensiones bilaterales.
El ministro de Defensa colombiano, Pedro Sánchez, emitió una dura alerta: si Estados Unidos decide quitarle a Colombia la certificación como aliado en la lucha contra las drogas, el resultado sería un triunfo para los narcotraficantes y una derrota para las naciones comprometidas con este desafío. “Ganan los ilegales, pierden las naciones”, afirmó durante una entrevista con AFP mientras realizaba un recorrido por Putumayo .
Sánchez explicó que la certificación es más que un símbolo: representa cooperación, confianza y capacidades operativas esenciales. Sin este aval, las fuerzas militares perderían apoyo crucial que les permite actuar con mayor contundencia contra los cárteles y grupos armados financiados por el narcotráfico .
La decisión está en manos del gobierno de Donald Trump, que debe definir antes del 15 de septiembre si mantiene el apoyo millonario que ha caracterizado la cooperación en seguridad entre ambos países. Esta resolución ocurre en medio de una crisis de seguridad nacional, con récords de cultivos ilícitos y una escalada de violencia e inestabilidad .
La advertencia de Sánchez se da en un contexto de altísima tensión diplomática entre Bogotá y Washington. El presidente Gustavo Petro ha sido crítico de las políticas antidrogas de EE. UU., lo que ha contribuido a tensar las relaciones entre ambos gobiernos y aumentar la presión sobre la decisión de certificación .
Durante su visita a Putumayo —una de las zonas más afectadas por el cultivo de coca— Sánchez participó en un programa de erradicación. Allí arrancó plantas de coca junto a campesinos, una muestra de las acciones que se realizan en territorio aunque el escenario de seguridad sea cada vez más complejo .
El ministro aseguró que, desde que llegó esta administración, el compromiso ha sido total. Colombia, dijo, se ha convertido en uno de los países que más endurecidamente enfrenta al narcotráfico, con una estrategia integral y contundente que “pone muertos” y no flaquea ante el crimen organizado .
Sánchez no ocultó los crecientes riesgos en el terreno: durante su estancia fue protegido por una estructura compuesta por policías, helicópteros y personal antidrón tras recientes atentados. Aseguró que cada ofensiva estatal provoca reacciones violentas de los grupos ilegales, como un efecto secundario del “tratamiento del cáncer” que representa el combate al narcotráfico .
También resaltó la amenaza creciente de los drones. En el último mes y medio, se habrían neutralizado 802 ataques con drones, una actividad en expansión que exige mayor inversión en defensa tecnológica, armamento e inteligencia para proteger a la población y al personal militar .
Sánchez concluyó con una advertencia clara: “Si queremos seguridad, hay que invertir en seguridad. No nos pidan que acabemos con el cáncer con pañitos de agua tibia”. Sus declaraciones buscan concienciar sobre el alto costo de una posible descertificación y la necesidad de mantener y reforzar la cooperación estratégica con EE. UU. .































