Los candidatos Roy Barreras y Paloma Valencia rechazaron tajantemente los rumores sobre una posible alianza política, evidenciando profundas diferencias ideológicas de cara a las elecciones de 2026.
El panorama político de cara a las elecciones presidenciales de 2026 continúa tensionándose, luego de que se desmintieran los rumores sobre una supuesta alianza entre Roy Barreras y Paloma Valencia, dos figuras que representan sectores ideológicos opuestos en el país.
Desde distintos escenarios, ambos candidatos fueron enfáticos en descartar cualquier acercamiento político, dejando claro que no existe posibilidad de construir una coalición conjunta en medio de la actual contienda electoral.
La senadora del Centro Democrático aseguró que es “imposible” establecer acuerdos con Barreras, argumentando diferencias de fondo y cuestionando su trayectoria política por haber transitado por varios partidos a lo largo de su carrera.
Por su parte, Roy Barreras respondió con dureza a los señalamientos, rechazando los rumores y calificándolos como infundados. A través de sus redes sociales, afirmó que no existe ninguna posibilidad de respaldar una eventual fórmula política con sectores cercanos al uribismo.
En sus declaraciones, el candidato también hizo referencia a diferencias históricas con el expresidente Álvaro Uribe Vélez, especialmente en temas relacionados con el reconocimiento del conflicto armado y los derechos de las víctimas.
Asimismo, Barreras extendió su rechazo a otros posibles nombres en ese espectro político, como Juan Daniel Oviedo y Abelardo de la Espriella, reiterando que no contempla alianzas con candidatos que, según él, representan una continuidad de modelos políticos del pasado.
Este cruce de declaraciones se produce en medio de un escenario político dinámico, marcado también por la reciente decisión de Clara López Obregón de declinar su candidatura presidencial para sumarse a la campaña de Iván Cepeda, lo que reconfigura las fuerzas dentro del espectro de centro-izquierda.
Analistas consideran que estos movimientos reflejan una creciente polarización y la dificultad de construir alianzas amplias entre sectores con visiones antagónicas, lo que podría incidir directamente en el desarrollo de la campaña electoral.
Por ahora, el llamado “ajedrez político” continúa moviéndose con rapidez, mientras los distintos liderazgos buscan consolidar apoyos y definir estrategias en un escenario cada vez más competitivo y fragmentado.































