La tragedia en la avenida 26 dejó como saldo la muerte de Wilmer Santiago Fullar Ocampo y Yuly Andrea Quinayas Campos, dos auxiliares de Policía que se encontraban de licencia. El hecho desató protestas, cuestionamientos contra agentes de tránsito y una investigación por parte de la Fiscalía.
La ciudad de Neiva amaneció sumida en la conmoción tras el fatal accidente de tránsito que cobró la vida de dos jóvenes auxiliares de Policía, identificados como Wilmer Santiago Fullar Ocampo y Yuly Andrea Quinayas Campos. El siniestro ocurrió en la madrugada de este sábado en la avenida 26, un corredor vial concurrido que ahora es recordado por la tragedia. Los fallecidos habían culminado recientemente su año de servicio, disfrutaban de 15 días de licencia y estaban próximos a regresar para cumplir seis meses más como auxiliares.
El accidente no solo dejó dolor, sino también interrogantes. Testigos afirman que la motocicleta en la que se movilizaban los jóvenes era perseguida por agentes de tránsito en circunstancias que aún no están del todo claras. Esta versión ha desatado un intenso debate sobre un posible exceso de autoridad y la necesidad de esclarecer si hubo una extralimitación de funciones por parte de los uniformados de la Secretaría de Movilidad.
Durante la tarde, el lugar del siniestro se convirtió en escenario de protesta. Decenas de motociclistas, familiares y amigos de las víctimas bloquearon la vía como forma de rechazo a lo ocurrido. Con pancartas, mensajes de indignación y lágrimas, exigieron justicia y responsabilizaron a los agentes de tránsito por el desenlace fatal. Además, anunciaron y realizaron una velatón en memoria de Wilmer y Yuly, la cual se desarrolló en un ambiente cargado de tristeza y rabia contenida.
El caso ya está en manos de la Fiscalía General de la Nación, que inició actos urgentes de investigación. Se busca esclarecer con precisión cómo se produjo la persecución, cuál fue la actuación de los agentes de tránsito y si sus acciones contribuyeron directamente al accidente. De confirmarse algún grado de responsabilidad, podrían afrontarse procesos disciplinarios, administrativos y penales.
Por su parte, la Secretaría de Movilidad de Neiva emitió un comunicado en el que lamentó lo sucedido y aseguró que se abrirá una investigación interna para revisar la conducta de los funcionarios implicados. La entidad agregó que evalúa la suspensión temporal de los agentes involucrados mientras se desarrollan las indagaciones. Con ello, busca garantizar transparencia en el proceso y evitar posibles interferencias.
La tragedia ha generado un profundo rechazo ciudadano y un debate que trasciende lo local. Diversos sectores sociales cuestionan los métodos empleados en los controles viales y señalan que las persecuciones a motociclistas representan un riesgo innecesario que pone en peligro vidas humanas. Para muchos, lo ocurrido es una alerta sobre la necesidad de replantear protocolos y privilegiar la seguridad antes que la sanción.
En redes sociales, la indignación se multiplicó. Etiquetas como #JusticiaParaWilmerYuly y #NeivaDeLuto se volvieron tendencia en la región, acompañadas de mensajes de solidaridad hacia las familias. Organizaciones defensoras de derechos humanos también pidieron que las investigaciones avancen con celeridad y sin sesgos, de modo que la verdad prevalezca y no se repitan tragedias similares.
Mientras Neiva sigue conmocionada, la comunidad recuerda a Wilmer y Yuly no solo como jóvenes policías en formación, sino como dos vidas truncadas en circunstancias dolorosas que aún esperan claridad. El dolor colectivo se mezcla con la exigencia de justicia y con la esperanza de que este hecho sirva como punto de inflexión en los procedimientos de movilidad y seguridad vial en la capital huilense.































