Practicantes de la entidad acusan a un funcionario de insinuaciones sexuales, insultos y comportamientos misóginos. La Personería abrió investigación interna, pero advierte que el anonimato dificulta avanzar en el proceso.
Un fuerte escándalo sacude a la Personería Municipal de Ibagué, luego de que un grupo de practicantes denunciara por escrito a un funcionario directivo, acusándolo de acoso sexual, maltrato verbal y conductas misóginas dentro y fuera de la entidad. El documento, radicado el 25 de junio de 2025 y marcado con sello de confidencialidad, detalla graves comportamientos que, según las denunciantes, han creado un ambiente hostil e intimidante en la institución.
Las jóvenes relataron que el funcionario les habría hecho insinuaciones inapropiadas, invitaciones bajo presión y sugerencias de favores a cambio de su “amabilidad”. Ante la negativa, afirman que este reaccionaba con insultos y comentarios humillantes, lo que les generó temor a represalias laborales y académicas. “Nos sentimos vulneradas, intimidadas y decepcionadas. Algunas compañeras incluso dejaron la práctica por la presión”, se lee en la carta.
La queja señala además que el directivo presume en la entidad de supuestos encuentros íntimos, descritos con expresiones obscenas y detalladas, lo que habría alimentado un ambiente tóxico. También se le atribuyen actitudes de menosprecio hacia colegas, a quienes tilda de “ineptos” y “buenos para nada”, en contravía del respeto institucional.
Por su parte el funcionario acusado desestimó la denuncia, calificándola de “anónima y llena de chismes”. Aseguró que se trata de represalias por investigaciones que ha liderado contra otros funcionarios y agregó que sus cuentas personales han sido hackeadas. “Una queja anónima no tiene valor. Si alguien me señala directamente, yo respondo”, enfatizó.
El personero municipal, Eduardo Espinosa, confirmó que se abrió una investigación disciplinaria interna para verificar la veracidad de las acusaciones. No obstante, aclaró que mientras no existan víctimas plenamente identificadas, el proceso tendrá limitaciones. “Invitamos a quienes conozcan información o se consideren afectadas a acudir a la Fiscalía. Solo así podremos dar resultados contundentes”, dijo.
La denuncia también advierte sobre presuntos comportamientos indebidos del funcionario en espacios académicos, donde dicta clase a estudiantes, y menciona la presencia de menores en su residencia, lo que ha generado mayor alarma entre las denunciantes y la comunidad.
Las practicantes aseguran que, durante meses, el miedo a ser expulsadas de sus prácticas o a perder la oportunidad de vincularse laboralmente las mantuvo en silencio. Sin embargo, manifestaron estar cansadas de la situación y decidieron elevar la queja, convencidas de que “más de una mujer en esta entidad ha sido víctima”.
Este caso ha encendido las alarmas en Ibagué, pues pone bajo la lupa la actuación de una entidad que debería ser garante de derechos, no un escenario de vulneraciones. La expectativa ahora está en la investigación que adelante la Personería y en una eventual intervención de la Procuraduría y la Fiscalía, para esclarecer los hechos y garantizar protección a las denunciantes.































