Con una alta tasa de renovación generacional y nuevos equilibrios de poder, el legislativo inicia su periodo bajo la administración de Abelardo de La Espriella.
Esta tarde se lleva a cabo la instalación oficial del Congreso de la República para el periodo constitucional comprendido entre los años 2026 y 2030.
Este nuevo poder legislativo se perfila como un escenario político profundamente diferente a las legislaturas recientes debido a las nuevas dinámicas partidistas.
Aunque la izquierda se ha consolidado firmemente como la fuerza numérica más dominante, esto no garantiza un control absoluto sobre las decisiones.
Los partidos tradicionales, pese a registrar una disminución en sus curules, se encaminan rápidamente a consolidarse como aliados del gobierno nacional.
Más allá de las complejas movidas políticas para asegurar la gobernabilidad, este nuevo parlamento destaca por una notable renovación de rostros y jóvenes.
En el Senado repiten apenas 32 de 103 legisladores, mientras que en la Cámara de Representantes lo hacen 38 de 104 congresistas.
A pesar de la frescura en los nombres, persisten lógicas de continuidad mediante la llegada de familiares que heredan las curules de los salientes.
Temas tradicionalmente complejos, como la legalización de la marihuana recreativa, enfrentarán nuevamente obstáculos al carecer de las mayorías necesarias.





























