El concejal defendió la importancia de la vía al Salado, pero cuestionó que la Alcaldía recurra a un crédito de $40.000 millones tras fallar en otras opciones de financiación.
El Concejo Municipal de Ibagué aprobó esta semana un empréstito por $40.000 millones, solicitado por la Alcaldía para cofinanciar la pavimentación de la vía hacia El Salado, en el tramo comprendido entre la calle 103 y el barrio El País. La iniciativa contó con 15 votos a favor y cuatro en contra, en medio de un debate que abrió nuevas discusiones sobre la planeación y el manejo de las finanzas públicas en la ciudad.
Uno de los votos negativos fue el del concejal Andrés Zambrano, quien se mostró crítico frente al modelo de financiación propuesto. El cabildante recordó que la administración había anunciado otras fuentes de recursos, como los dineros del puente de la 60 o el Plan Departamental de Agua, pero ninguna de esas alternativas se concretó.
“Al final se convirtió en la muestra de la improvisación y de la falta de planeación de esta Alcaldía. Como no pudieron hacerlo con los recursos que habían anunciado, entonces deciden hacerlo a través del empréstito, la fácil”, aseguró Zambrano, visiblemente inconforme con el cambio de estrategia.
El concejal insistió en que su postura no significa estar en contra de la obra, pues reconoció la relevancia de mejorar la movilidad en la Comuna 7, donde se hará la vía en convenio con la Gobernación del Tolima. Sin embargo, subrayó que lo cuestionable es el método de financiación, al recurrir a un nuevo crédito que aumentará la deuda municipal y trasladará la carga a futuras administraciones.
“No nos oponemos a las obras, las obras son importantes, hay que hacerlas. La vía de la Comuna 7 es fundamental. Pero lo que criticamos es que una y otra vez acuden al endeudamiento como salida rápida, sin estructurar proyectos con fuentes claras y sostenibles”, enfatizó el cabildante.
La controversia se centra en que el empréstito se suma a los compromisos financieros ya existentes del municipio, lo que genera dudas sobre la capacidad de pago en el mediano plazo. Para Zambrano, este tipo de decisiones reflejan un modelo de gestión que prioriza la inmediatez sobre la planificación estratégica, lo que podría comprometer la estabilidad fiscal de Ibagué.
La Alcaldía, por su parte, ha defendido el crédito como una decisión responsable y necesaria para no detener un proyecto clave para el desarrollo de la ciudad. Según el gobierno municipal, la obra beneficiará a miles de habitantes del norte, mejorará la conectividad y aportará a la competitividad regional.
Este nuevo capítulo en el Concejo evidencia la tensión entre la urgencia de ejecutar obras de alto impacto y la obligación de cuidar las finanzas públicas. Mientras la Alcaldía insiste en que el empréstito es la única salida para cumplir con los compromisos de infraestructura, voces como la de Zambrano advierten que la improvisación podría salirle cara a los ibaguereños en los próximos años.































