Con una reducción del 75% en los casos de sicariato en 2025 frente a 2023, las autoridades celebran avances en seguridad en El Espinal. Sin embargo, advierten que la lucha contra el crimen organizado continúa, con operativos en curso y cabecillas aún por capturar.
El Espinal, uno de los municipios más golpeados por la violencia en el Tolima, muestra señales de mejoría en materia de seguridad. En lo que va de 2025 se han registrado nueve casos de sicariato, una cifra considerablemente menor frente a los 36 homicidios por encargo reportados en 2023. Esta reducción del 75% ha sido resaltada por las autoridades departamentales como un logro en la lucha contra el crimen organizado.
Durante su visita a la ‘Ciudad de la Tambora’, la gobernadora del Tolima, Adriana Magali Matiz, destacó los resultados alcanzados gracias a la acción coordinada con la Fuerza Pública. “En los últimos 18 meses se han ejecutado 198 operaciones de impacto, se han desarticulado 49 estructuras delincuenciales y se han neutralizado varios cabecillas de las disidencias de las FARC. El trabajo está dando resultados, pero esto no ha terminado”, aseguró.
La mandataria hizo énfasis en que el éxito en la reducción del sicariato no significa que la amenaza haya desaparecido. Las acciones de seguridad continuarán con la misma intensidad, especialmente en zonas donde aún operan bandas criminales con influencia en delitos como el microtráfico, la extorsión y el homicidio selectivo.
Por su parte, el coronel Libardo Fabio Ojeda, comandante de la Policía del Tolima, informó que El Espinal ya no aparece entre las 20 ciudades más inseguras del país, un avance significativo respecto a años anteriores. No obstante, señaló que uno de los objetivos principales sigue siendo la captura de alias «Gemelo Jesús», presunto cabecilla de la banda criminal Nueva Generación, aún activo en la región.
Las autoridades mantienen la ofensiva contra el crimen con el despliegue de inteligencia y fuerza operativa en los municipios con mayor afectación. “Nuestro compromiso es no bajar la guardia y seguir garantizando la tranquilidad de la ciudadanía espinaluna”, puntualizó el coronel Ojeda.
Además de las acciones policiales, se han intensificado las campañas comunitarias de prevención del delito, especialmente en jóvenes en riesgo de ser reclutados por estructuras ilegales. Estas estrategias buscan disminuir no solo los indicadores de criminalidad, sino también el impacto social del crimen organizado.
La comunidad ha recibido con optimismo las cifras presentadas, aunque sigue exigiendo mayor presencia del Estado, inversión social y programas que aseguren oportunidades para la juventud. Líderes sociales afirman que solo así se podrá consolidar una paz duradera en el territorio.
El Espinal avanza, pero aún enfrenta desafíos importantes. Las autoridades reiteran que cada operación exitosa es solo un paso más en el camino hacia un municipio libre de violencia, donde la seguridad sea una realidad permanente y no un logro pasajero.































