El senador Iván Cepeda anunció que presentará una queja disciplinaria contra Ciro Ramírez tras su reaparición en el Congreso, en medio de cuestionamientos por su condena en primera instancia y el impacto en la legitimidad del Legislativo.
Un nuevo episodio de confrontación política se desató en el Congreso de la República luego de que el senador Iván Cepeda anunciara la interposición de una queja disciplinaria contra su homólogo Ciro Ramírez, tras su presencia en la plenaria del Senado.
La decisión surge en medio de la polémica generada por la participación de Ramírez en el recinto legislativo, pese a haber sido condenado en primera instancia por corrupción dentro del caso conocido como “Marionetas 2.0”, proceso que actualmente se encuentra en etapa de apelación.
Cepeda cuestionó con dureza la presencia del congresista del Centro Democrático, argumentando que su permanencia afecta la dignidad institucional del Congreso y envía un mensaje negativo frente a la lucha contra la corrupción.
Durante su intervención, el senador del Pacto Histórico elevó el tono del debate al calificar la situación como una afrenta para el país, en una sesión marcada por la tensión política y el cruce de acusaciones entre distintas bancadas.
La acción disciplinaria anunciada se sustentará en el artículo 9 del Código Disciplinario del Congresista (Ley 1828 de 2017), normativa que establece faltas relacionadas con conductas que comprometen la moralidad pública, la dignidad y el buen nombre del Legislativo.
Según Cepeda, el comportamiento de Ramírez encajaría dentro de estos supuestos, por lo que buscará que las autoridades competentes evalúen formalmente su situación y determinen si existe mérito para sanciones disciplinarias.
Por su parte, Ramírez ha defendido su presencia en el Senado argumentando que no existe una condena en firme en su contra y que, mientras se resuelve la apelación, le asiste el derecho constitucional a la presunción de inocencia.
Este nuevo choque político evidencia el creciente nivel de polarización en el Congreso, donde las disputas ya no solo se libran en el terreno político, sino también en el ámbito jurídico y disciplinario, anticipando un escenario de mayor confrontación institucional.































