La Alcaldía de Ibagué expidió un decreto que convierte en voluntaria la jornada del Día sin carro y sin moto. El concejal Andrés Zambrano denunció que la medida contradice los acuerdos municipales vigentes y calificó la decisión como un “exabrupto”.
La polémica se instaló en Ibagué tras el anuncio de la Alcaldía de modificar, mediante un decreto, la jornada del Día sin carro y sin moto, estableciendo que esta será voluntaria y no obligatoria como se había aplicado en años anteriores. La decisión fue duramente criticada en el Concejo Municipal, en donde el cabildante Andrés Zambrano advirtió que la medida “desnaturaliza” los acuerdos que dieron origen a esta actividad ambiental.
Zambrano recordó que los acuerdos 021 de 2010 y 009 de 2018, aprobados por el Concejo, son de obligatorio cumplimiento y tienen jerarquía normativa superior a los decretos expedidos por la administración municipal. En ese sentido, señaló que el Gobierno local no puede modificar, por vía administrativa, lo que ya fue establecido como política pública en materia de movilidad y medio ambiente.
Para el concejal, la interpretación de la Alcaldía constituye una “jugadita”, pues aunque los acuerdos no incluyan expresamente la palabra “obligatoriedad”, el título mismo de la jornada establece su carácter restrictivo. “El simple nombre de Día sin carro y sin moto implica que no debe haber circulación de vehículos particulares en esa fecha, y convertirlo en voluntario es ir en contra de ese espíritu”, afirmó.
El cabildante también cuestionó que se pierda la oportunidad de medir los impactos ambientales positivos de la actividad. Según las cifras recopiladas en ediciones anteriores, durante estas jornadas se evidenció un incremento del 10% en la calidad del aire y una reducción del 20% en la concentración de partículas contaminantes, lo que contribuyó a generar conciencia ciudadana en torno a la movilidad sostenible.
En su intervención, Zambrano lamentó que con la decisión de la Alcaldía se desvirtúe un espacio que había sido bien recibido por la ciudadanía. Recordó que este tipo de jornadas no solo promueven el uso de medios de transporte alternativos como la bicicleta y el transporte público, sino que también generan un respiro ambiental y un mensaje pedagógico de corresponsabilidad frente al cambio climático.
“La Administración se vuelve a equivocar. Errónea la decisión que toma la Alcaldía, es un exabrupto. No se puede jugar con iniciativas que han demostrado resultados positivos en la calidad de vida de los ibaguereños”, enfatizó el cabildante de Alianza Verde al insistir en que se debe garantizar la aplicación de los acuerdos.
El debate también abrió un nuevo capítulo en la discusión entre sectores políticos y económicos de la ciudad. Mientras los gremios han celebrado la decisión de volver voluntaria la jornada, argumentando pérdidas comerciales durante su implementación, los ambientalistas y algunos concejales consideran que se trata de un retroceso en la construcción de políticas sostenibles para Ibagué.
Por ahora, la Alcaldía mantiene en firme el decreto que convierte el Día sin carro y sin moto en voluntario, mientras el Concejo Municipal estudia posibles acciones para exigir el cumplimiento estricto de los acuerdos. La controversia continuará en los próximos días, cuando se espera que la mandataria local explique a la ciudadanía las razones que llevaron a modificar la tradicional jornada ambiental.































