Una gigantesca pancarta en el Capitolio con la consigna “¡Salva a Colombia, ten hijos!” dio inicio a un congreso convocado por legisladores que buscan contrarrestar la caída de la natalidad y frenar el aborto despenalizado hasta la semana 24 por la Corte Constitucional.
El Congreso de la República fue escenario de un polémico acto simbólico este lunes, cuando apareció desplegada una enorme pancarta con la consigna “Salva a Colombia, ¡ten hijos!”. Con esta frase, un grupo de congresistas opositores a la despenalización del aborto dio apertura a un congreso de dos días centrado en promover medidas que incentiven el aumento de la natalidad en el país.
La iniciativa surge en un contexto demográfico marcado por una caída histórica en los nacimientos. Según cifras del Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE), en 2024 se registraron 445 mil nacimientos, una cifra que alarma a sectores políticos y sociales, al estar muy por debajo de la tasa de reemplazo poblacional. Los organizadores aseguran que se trata de un fenómeno que amenaza el futuro económico y social de Colombia.
La senadora Lorena Ríos, del partido Colombia Justa, inauguró la convención con un mensaje contundente: “Una patria sin hijos es una patria sin futuro”. Ríos ha sido una de las voces más firmes en la oposición al derecho al aborto, despenalizado hasta la semana 24 de gestación por la Corte Constitucional. En 2024, junto a 39 congresistas, promovió un proyecto de ley que buscaba restringir nuevamente este derecho.
Para los promotores del evento, la convención busca articular políticas que fortalezcan la natalidad como un eje central del debate nacional. Señalan que hace cincuenta años las colombianas tenían en promedio cinco hijos, mientras que hoy la cifra es menor a dos. Para ellos, este cambio refleja una crisis cultural y social que debe enfrentarse con incentivos y estrategias legislativas.
Sin embargo, expertos advierten que la caída de la natalidad no es un fenómeno exclusivo de Colombia, sino parte de una tendencia global. Factores como el acceso de las mujeres a la educación superior, su creciente independencia económica y la mejora en la calidad de vida influyen en la decisión de postergar o incluso evitar la maternidad.
A este panorama se suma la persistencia de las cargas desproporcionadas de cuidado que enfrentan las mujeres en la crianza de los hijos. Organizaciones feministas señalan que cualquier política de natalidad que ignore esta desigualdad estructural terminará siendo insuficiente o incluso injusta, al trasladar la responsabilidad del problema únicamente a las mujeres.
El debate también revive la discusión sobre la autonomía reproductiva y el derecho al aborto. Para las bancadas de oposición conservadora, el impulso a la natalidad está ligado a una agenda contra la despenalización del aborto. No obstante, sectores progresistas recalcan que defender la maternidad debe implicar garantizar condiciones dignas, como empleo estable, seguridad social y acceso a salud integral.
Durante la primera jornada, se discutieron propuestas como subsidios directos a las familias numerosas, beneficios fiscales para quienes tengan más de dos hijos, y programas educativos que promuevan la “cultura de la vida”. Estas ideas, sin embargo, han generado críticas de quienes las ven como medidas insuficientes frente a los retos estructurales del país.
Los analistas coinciden en que Colombia enfrenta un dilema complejo: la baja natalidad compromete la sostenibilidad de los sistemas de pensiones y de salud, pero revertir la tendencia requiere más que discursos o consignas políticas. Se trata de garantizar un entorno en el que criar hijos no represente una carga insostenible, sino una opción viable y deseada.
El congreso continuará este martes con la participación de académicos, líderes religiosos y legisladores, quienes buscarán construir un documento de conclusiones que será presentado al Gobierno nacional. Mientras tanto, en las afueras del Capitolio se organizaron plantones de organizaciones de mujeres que rechazan lo que consideran un retroceso en derechos conquistados. La consigna en la plaza fue clara: “Más derechos, mejores condiciones; no más imposiciones”.































