El alcalde John Pinzón aseguró que aún no existe información oficial sobre el destino de los predios, inicialmente rechazados por 42 familias campesinas; asociaciones locales piden que la tierra sea entregada a productores del municipio.
En el municipio de Piedras, Tolima, se vive un clima de incertidumbre frente al futuro de más de 550 hectáreas adquiridas recientemente por el Gobierno Nacional a través de la Agencia Nacional de Tierras (ANT). Según el alcalde John Pinzón, hasta la fecha no se ha recibido comunicación oficial que aclare cuáles serán los planes para estos terrenos, lo que ha generado preocupación entre la comunidad rural y las asociaciones campesinas de la zona.
El mandatario explicó que la única información conocida se originó en la Agencia Nacional de Tierras a nivel central, que confirmó la compra de dos predios ubicados en una vereda del municipio. No obstante, en Piedras no ha llegado ningún documento formal que detalle cómo se van a aprovechar dichos espacios. “Realmente en Piedras no ha llegado ningún documento donde el Gobierno Nacional nos explique qué está haciendo”, afirmó Pinzón.
La situación se complicó luego de que se informara que los predios habían sido destinados inicialmente a 42 familias campesinas de diferentes municipios del Tolima. Sin embargo, tras realizar una visita técnica, los beneficiarios concluyeron que los terrenos no contaban con condiciones adecuadas para adelantar proyectos productivos, razón por la cual rechazaron la asignación.
Este hecho abrió un debate local sobre la pertinencia de entregar las tierras a asociaciones campesinas de Piedras, que han mostrado interés en recibir los predios para impulsar iniciativas agrícolas. “Qué bueno que sean ellos los que aprovechen estos espacios, pues conocen la tierra y podrían desarrollar proyectos productivos”, declaró el alcalde, respaldando la propuesta de los líderes rurales.
Desde la administración municipal se han entablado conversaciones con la Secretaría de Agricultura del Tolima para evaluar mecanismos que permitan articular programas de apoyo técnico y financiero. El objetivo es garantizar que, si las tierras quedan en manos de campesinos del municipio, estos puedan explotarlas de manera sostenible y generar ingresos estables para sus familias.
Las asociaciones campesinas, por su parte, han insistido en que el Gobierno Nacional debe dar claridad sobre el manejo de estas hectáreas, ya que la falta de información alimenta rumores e inconformidades. Los líderes comunitarios advierten que la demora en la toma de decisiones puede traducirse en conflictos sociales y en un desaprovechamiento de recursos que deberían estar al servicio de la población rural.
Mientras tanto, el alcalde Pinzón reiteró su disposición de acompañar cualquier decisión que priorice a los campesinos locales y favorezca el desarrollo económico del municipio. En sus palabras, la expectativa de la comunidad es que los predios se conviertan en un motor productivo que impulse la economía agrícola y no queden abandonados o subutilizados.
La incertidumbre se mantiene, a la espera de que la Agencia Nacional de Tierras defina oficialmente el destino de las más de 550 hectáreas. Lo que ocurra con estas tierras marcará un precedente en el municipio de Piedras y podría convertirse en un ejemplo de cómo se gestiona —o se desaprovecha— la política de acceso a la tierra en el país.






























