Cuatro décadas después de la tragedia del Nevado del Ruiz, la Defensoría del Pueblo denuncia que miles de víctimas de Armero continúan sin recibir una reparación integral. El organismo pide al Estado pasar de las promesas a los hechos y garantizar verdad, memoria y dignidad.
Han pasado 40 años desde que una avalancha del Nevado del Ruiz borró del mapa al municipio de Armero, en el norte del Tolima. Sin embargo, la Defensoría del Pueblo advirtió que las heridas de esa tragedia siguen abiertas, pues las víctimas y sus familias aún no han recibido una reparación integral ni atención adecuada por parte del Estado colombiano.
El reciente informe del organismo revela que la catástrofe no solo dejó más de 25.000 muertos, sino también miles de desplazados y centenares de desaparecidos, entre ellos muchos niños y niñas. La Defensoría señala que los sobrevivientes viven en condiciones de precariedad económica, desarraigo, afectaciones en salud mental y pérdida de su identidad colectiva.
De acuerdo con el documento, el Estado ha fallado en garantizar justicia y reparación, mientras la memoria del desastre se desvanece entre la burocracia y el olvido. El informe subraya la necesidad de que la gestión del riesgo y la atención a desastres se asuman como una política pública basada en derechos humanos y en la protección de las comunidades vulnerables.
Entre las medidas propuestas se encuentra la creación de un Centro de Memoria Histórica de Armero, la actualización del censo de sobrevivientes y el fortalecimiento de programas de búsqueda de personas desaparecidas mediante tecnologías avanzadas y pruebas genéticas.
La Defensoría también exige un plan de atención psicosocial y la restitución de tierras a las familias que lo perdieron todo. “Armero no puede olvidarse. La tragedia no terminó en 1985”, recalcó la entidad en su pronunciamiento.
El llamado se dirige al Gobierno Nacional y a las autoridades territoriales para que prioricen acciones concretas de reparación, reconstrucción de la memoria y garantías de no repetición. La entidad recordó que la negligencia estatal fue uno de los factores determinantes del desastre.
La tragedia de Armero se ha convertido en un símbolo de la falta de prevención y respuesta ante el riesgo volcánico en Colombia. Por eso, la Defensoría pidió fortalecer el sistema nacional de gestión del riesgo y la articulación entre las instituciones para evitar nuevas catástrofes.
A 40 años del desastre, los sobrevivientes insisten en que la justicia sigue pendiente. “Queremos que nos reconozcan como víctimas y que el país no nos olvide”, expresó uno de los afectados. Mientras tanto, el recuerdo de Armero continúa siendo una herida abierta en la historia del país.































